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Actualizado el 30 de diciembre de 2013 a las 11:55 pm

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Iniciemos el 2014 analizando algunas variables importantes para la producción, como las tasas de interés, que cerraron el 2013 con pretensiones de estabilidad. ¿Se mantendrá la tasa básica pasiva en 6,5% o habrá fuerzas que conspiren contra ella?

Las tasas dependen de varios factores: oferta y demanda de recursos (tasas reales), políticas de Hacienda y Banco Central, factores externos como las nuevas políticas de la FED, y aspectos políticos asociados al resultado de las elecciones presidenciales. Mi visión es que la estabilidad bucólica de las tasas de interés tendrá sus días contados.

La producción repuntará poco en el 2014 (4%), por lo que la demanda privada de recursos solo crecerá modestamente, tendiendo a la estabilidad. Pero habrá otros factores que presionarán las tasas hacia arriba, incluyendo la demanda de recursos fiscales, alzas en las tasas internacionales de interés y presiones en el tipo de cambio que obligarán a mantener una prima por devaluación, como antes. Volveremos a los viejos tiempos.

Ya los bonos en EE. UU. comenzaron a subir. Los del Tesoro a 10 años llegaron al 3% y, conforme se endurezca la política monetaria, subirán más. Se hará más atractiva la inversión financiera y disminuirán las entradas de capital. La consecuencia es obvia: subirá el tipo de cambio y habrá más presión en las tasas de interés en colones. Empero, no volveremos a las “minis”, donde la prima por devaluación era predecible. El mercado hará la tarea, pero con cierta volatilidad. El otro factor de incertidumbre es de carácter político. ¿Cuál partido ganará las elecciones? ¿Qué políticas económicas seguirá? ¿Logrará controlar la Asamblea para imponer su visión?

Economistas y empresarios debemos trabajar con supuestos para hacer proyecciones. Hay tres punteros (PLN, FA y ML), pero sus políticas difieren mucho como para predecir el valor de las tasas de interés. ML y FA irían por un ajuste fiscal: uno, por el gasto; el otro, por impuestos. En ambos casos bajarían las tasas de interés. Pero FA no tendría mayoría en la Asamblea para subir impuestos. Y, si las otras fracciones no ayudan, tendría que presionar el mercado interno y subirían las tasas de interés. Con el PLN habría un balance entre reducción de gastos y aumento de impuestos, y cabría esperar menor presión en las tasas. Su visión sobre la política monetaria a favor del empleo (como el FA) bajaría las tasas al inicio, pero, luego, subirían por la inflación. Tendremos que esperar a febrero (o abril) para ver cuál política se impone. Y, si ninguno controla la Asamblea, las tasas subirían mientras se cocinan los acuerdos entre fracciones. Ese es, creo, el mensaje principal.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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