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Armagedón es pura pimienta

Actualizado el 13 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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Otras pasiones. Armagedón es constructor y ebanista por afición. Con orgullo cuenta que él hizo todos los muebles de su casa. Mayela López

A los luchadores del bando técnico todos los quieren, pero los rudos se divierten más, por eso es que Armagedón decidió jugar del lado de los malos.

Este constructor de 47 años, que prefiere no ser identificado para no perder el anonimato que le da su máscara, es famoso por luchar con un traje similar al usado por Gene Simmons, bajista y vocalista de la banda Kiss (con la famosa lengua kilométrica, cara maquillada y peluca alborotada).

Lo hace a propósito porque sabe que usar el “rostro” del ídolo del rock molesta a algunos de los espectadores y eso lo hace gozar más.

Para él, todo en escena debe estar fríamente calculado para despertar múltiples emociones entre el público. Por eso, aunque él es costarricense, su personaje es un nicaragüense que desafía a los nacionales asegurando que él y sus coterráneos son más fuertes y trabajadores que nadie.

Cuando salta al cuadrilátero, los abucheos son feroces desde la gradería: abuelitas enardecidas, niños enojados por sus trampas y hasta las guapas muchachas en minifaldas se atreven a gritarle toda clase de improperios.

Lejos de ofenderse, el enmascarado que es padre de seis hijos, se siente contento ante la reacción airada de los espectadores, pues es señal de que hace bien su papel de villano.

“Le puse Armagedón a mi personaje porque quien se mete con él se enfrentará al fin de su mundo y de sus días en la lucha”, advirtió con toda seguridad.

Para subir a escena, Armagedón no solo ejercita su cuerpo, si no que usa los conocimientos de teatro adquiridos tiempo atrás en cursos libres para trabajar la modulación de su voz y sus gestos, con el fin de proyectar toda su maldad.

Como parte de su rutina, este desamparadeño oriundo de Quepos, cuenta que antes de entrar al camerino respira profundo y a partir de ahí deja de ser un simple mortal para convertirse en el temible Armagedón.

“Armagedón y yo somos personas completamente diferentes. Él es rudo, fuerte, sin miedo y su objetivo es hacer daño, hacer trampas y burlarse de las reglas. En la vida real yo soy una persona totalmente distinta, soy un hombre sumamente trabajador que ama lo que hace y que vive por sus hijos. Nunca nuestros caminos se juntan”, aseguró.

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