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Una duda sobre ‘leísmo’

Actualizado el 07 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Una duda sobre ‘leísmo’

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L os españoles usan mucho los pronombres "le" y "les" en vez de "lo/la/los/las" cuando son objeto directo. Por ejemplo, dicen: " le voy a llamar" / "les invité a...".

En Latinoamérica usamos: "lo/la voy a llamar" / "los/las invité a...". ¿Cuál es lo gramaticalmente correcto?

El tema gramatical del leísmo resulta un tanto complicado. Le comento algo de lo que enseña al respecto el Panhispánico académico.

leísmo. 1 . Es el uso impropio de le(s) en función de complemento directo, en lugar de lo (para el masculino singular o neutro), los (para el masculino plural) y la(s) (para el femenino), que son las formas a las que corresponde ejercer esa función. 2. La norma culta del español estándar establece el uso de otras formas para ejercer dicha función, independientemente del género del sustantivo al que se refiere el pronombre: «Conocí a un cirujano plástico a quien le conté mi problema». Por tanto, es leísmo un uso como el siguiente, en el que le funciona como complemento directo: «Era Huayna Cápac, según dicen muchos indios que le vieron y conocieron, de no muy gran cuerpo». Debido a su extensión entre hablantes cultos y escritores de prestigio, se admite el uso de le en lugar de lo en función de complemento directo cuando el referente es de sexo masculino: «Tupadre no era feliz. [...] Nunca le vi alegre». Sin embargo, el uso de les por los cuando el referente es plural, aunque no carece de ejemplos literarios, no está tan extendido como cuando el referente es singular, por lo que se desaconseja en el habla culta: «Casi nunca les vi con chicas». El leísmo no se admite de ningún modo en la norma culta cuando el referente es inanimado: El libro que me prestaste le leí de un tirón . Y tampoco se admite, en general, cuando el referente es una mujer: Le consideran estúpida . 3. El leísmo se documenta desde los primeros textos medievales castellanos.

No obstante, en el siglo xiii, este fenómeno no se hallaba lo suficientemente extendido como para instalarse en la norma andaluza y, por consiguiente, tampoco caló en el español atlántico (Canarias e Hispanoamérica). Así pues, y en líneas muy generales, suelen distinguirse dos zonas: una marcadamente leísta, que abarca el área peninsular, y otra no leísta, que abarca la mayor parte del mundo hispánico.

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