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Pocas instituciones tienen colecciones significativas de su trabajo

Basquiat: reconocido como nunca, pero más en la calle que en el museo

Actualizado el 26 de julio de 2017 a las 05:31 pm

Falleció en 1988 a los 27 años, pero hoy es el artista estadounidense más caro de la historia

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Basquiat: reconocido como nunca, pero más en la calle que en el museo

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Un grafiti representa a Basquiat en Brooklyn, Nueva York. Este año, una pintura de 1982 se convirtió en la obra subastada más cara de la historia estadounidense. (AFP PHOTO / Thomas URBAIN)

Nueva York

Jean-Michel Basquiat se convirtió recientemente en el artista estadounidense más caro de la historia. Tres décadas después de su muerte, es más influyente que nunca, aunque más en la calle que en los museos.

A primera vista, este joven de Brooklyn de padre haitiano y madre puertorriqueña, fallecido a los 27 años el 12 de agosto de 1988 de una sobredosis, dejó pocos rastros en Nueva York, la ciudad donde pasó la mayor parte de su vida y que fue su gran fuente de inspiración.

Apenas una placa discreta en la fachada de su antiguo estudio, escondido en el minúsculo barrio de NoHo, recuerda al autor de un cuadro que el 18 de mayo pasado se vendió por un récord de $110,5 millones en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York.

Una mujer posa para una foto en las afueras del edificio que albergó el estudio de Jean-Michel Basquiat, fallecido en 1988. (AFP PHOTO / JEWEL SAMAD)

No hay ningún monumento público en su honor, ningún lugar que lleve su nombre, ningún rastro de sus famosos grafitis firmados "SAMO". Sus admiradores van a rendirle homenaje a su tumba, en Green-Wood, y allí le dejan recuerdos.

Junto al compositor Leonard Bernstein, "Jean", como lo llamaban sus amigos, es el residente más famoso de este gigantesco cementerio de Brooklyn donde están enterradas 570.000 personas.

También es difícil encontrar a Basquiat en los museos: hay 10 piezas en el MoMA, pero únicamente dibujos y serigrafías, seis en el Whitney, dos en el Met, dos en el Museo de Brooklyn y una en el Guggenheim. Para un artista que dejó más de 2.000 obras, es poco.

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"Es una vergüenza que los museos de Nueva York no tengan más Basquiat", estimó el artista Michael Holman, amigo del pintor, con quien creó la banda de música Gray.

Recordó que cuando Basquiat estaba vivo, la pareja de coleccionistas Lenore y Herbert Schorr propusieron donar cuadros del artista al MoMA y al Whitney, que los rechazaron.

Para Holman, "hay una cierta dosis de racismo" en el poco interés registrado por las grandes instituciones artísticas de Nueva York cuando Basquiat, que era negro, estaba en vida. E incluso después de su muerte.

Profesora de historia del arte contemporáneo en el California College of the Arts y autora del único libro de estudio sobre la obra de Basquiat, Jordana Moore Saggese, cree que su ausencia en los museos explica en parte el éxito de este fenómeno que desembarcó en el mundo del arte sin ninguna formación y fue apreciado aún en vida por coleccionistas y galeristas.

"Durante los años 70 y 80, críticos e historiadores del arte estaban muy divididos sobre la cuestión de si un artista podía ser exitoso tanto en el plano comercial como crítico", explicó Saggese.

Incluso hoy, un 85% a 90% de las obras de este joven carismático, héroe de un filme (Downtown 81) en su propio rol a tan solo 20 años, están en manos de coleccionistas privados, estima la experta.

La obra representa una inquietante cabeza negra sobre un fondo azul. (AFP)

De Leonardo DiCaprio a Bono, pasando por Jay Z, Johnny Depp y Tommy Hilfiger, la lista de celebridades que poseen o han poseído una tela o un dibujo de Basquiat no cesa de crecer.

Algunas galerías neoyorquinas venden sus obras, sobre todo la Soho Contemporary Art. Pero son más escasas que nunca tras los récords alcanzados en las subastas.

Sus obras son hoy inalcanzables para los museos, aunque desean adquirirlas.

El dueño de la Soho Contemporary Art, Rick Rounick, tenía nueve cuadros hace unos meses, pero ahora solo le quedan dos.

Muchos esperan que la obra del artista negro pueda volver a ser apreciada por las masas.

"A medida que los coleccionistas (que tengan sus cuadros) preparen sus herencias y donaciones a museos, veremos que más grandes obras se abren camino hasta los coleccionistas públicos", anticipa Saggese.

Mientras, Basquiat influye en la cultura popular de otras maneras.

"Sus pinturas y dibujos aparecen en camisetas, en zapatillas de tenis, en relojes y en carteras", subraya Saggese. "De una cierta manera, es más accesible que nunca".

Desde 2014, la marca japonesa de vestimenta Uniqlo hizo varias colecciones que retoman obras de Basquiat, en colaboración con el MoMA.

El autor negro Javaka Steptoe publicó un libro sobre este ícono de Nueva York de los años 80, The Radiant Child, destinado a los niños. Una manera de entrar en contacto con su universo para aquellos que no conocen nada de este periodo.

"Los niños lo adoran, porque su arte y el suyo son similares", explica. "Les da el permiso de ser ellos mismos".

Para su amigo Holman, la influencia de Basquiat en Nueva York es palpable en la calle. "Vemos tanta gente que ha adoptado su estilo, su corte de cabello", dice. El cantor canadiense The Weeknd llevó muchas veces el cabello alzado en madejas en homenaje al pintor.

El artista se inscribe también en la cultura actual a través de textos de los más grandes raperos, género dominante en Estados Unidos en general y en los jóvenes en particular, sobre todo en Jay Z, Kanye West o ASAP Rocky, solo para citar algunos.

"Es un héroe para los jóvenes", asegura Holman, "como Warhol lo fue para mi generación".

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