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Rebeldes dejan lucha armada tras año y medio de rebelión en el Congo

Actualizado el 05 de noviembre de 2013 a las 10:36 am

El Movimiento del 23 de Marzo anunció  que 'pone fin la rebelión', horas después de que el gobierno proclamara que los insurgentes habían sido expulsados de las últimas posiciones que ocupaban en el este de la ciudad

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Kinshasa

Los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) anunciaron hoy el cese oficial de su lucha armada, lo que pone fin a más de un año y medio de combates contra el Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) y las tropas de la ONU que han provocado cientos de miles de desplazados.

El anuncio del "fin de rebelión" llegó a través de un comunicado emitido por el jefe político de los insurgentes, Bertrand Bisimwa, condición que le exigía el Gobierno congolés para detener la ofensiva militar lanzada contra todas sus posiciones.

A partir de ahora, el grupo insurgente tratará de alcanzar sus objetivos por medios políticos.

"La dirección del Movimiento del 23 de Marzo anuncia a la opinión nacional e internacional que ha decidido poner fin a su rebelión y perseguir, por medios puramente políticos, la búsqueda de soluciones a las profundas causas que provocaron su creación", señala la misiva.

Los milicianos iniciarán un "proceso de desarme, desmovilización y reinserción social en la modalidad convenida con el Gobierno de la República Democrática del Congo", añade el escrito.

Un grupo de rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) abandona la ciudad de Goma en una camioneta, al este de la República Democrática del Congo.
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Un grupo de rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) abandona la ciudad de Goma en una camioneta, al este de la República Democrática del Congo. (EFE.)
El fin de la rebelión se anunció tras una ofensiva militar a gran escala lanzada por el Ejército congolés para desalojar a los insurgentes de sus últimos bastiones, ubicados en la conflictiva provincia oriental de Kivu del Norte.

El ataque se inició el pasado 25 de octubre, justo tres días después de que se suspendieran definitivamente las negociaciones de paz que mantienen ambos bandos desde el pasado año en Kampala, las cuales llevaban varios meses estancadas.

La consecución de un acuerdo parece ahora más cercana, si bien el Ejecutivo congolés advirtió que no firmará ningún documento hasta comprobar " sobre el terreno " que el M23 ha depuesto las armas.

El Gobierno, que celebró el cese de las hostilidades como una "vitoria militar innegable", rubricará el acuerdo "cinco días después de que se haya tomado nota de la seriedad del compromiso los exrebeldes", aseguró hoy su portavoz, Lambert Mende, en una rueda de prensa en Kinshasa.

Según Mende, un centenar de insurgentes han sido capturados, otros se han rendido a las fuerzas de la Misión de Paz de la ONU en la RDC (Monusco) y un número indeterminado ha logrado huir a las montañas fronterizas con Uganda y Ruanda.

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El fin de la lucha armada se hizo público horas después de que los líderes de la región de los Grandes Lagos y del África meridional, reunidos ayer en una cumbre celebrada en Sudáfrica, exigieran al M23 que renunciara a la rebelión.

La cumbre, que contó con la presencia del presidente congoleño, Joseph Kabila, pidió a la misión de la ONU que continúe su mandato y su acción contra "las fuerzas negativas en el este del país".

El M23 se constituyó el 4 de abril de 2012, cuando 300 soldados de las Fuerzas Armadas de la RDC se sublevaron por supuestos incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009, que da nombre al movimiento, y por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, alias "Terminator", actualmente procesado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra.

La mayoría de los insurgentes son antiguos miembros del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), una guerrilla de tutsis (etnia que sufrió el genocidio de Ruanda a manos de los hutus en 1994) creada en 2006 para combatir a los supuestos genocidas refugiados en las selvas del Congo.

El CNPD se había integrado en las Fuerzas Armadas congoleñas gracias al citado acuerdo de paz, firmado para poner fin a tres años de enfrentamiento con la guerrilla, y que preveía -entre otros puntos- una amnistía general para los milicianos.

El Gobierno de Kinshasa se negó a entablar conversaciones con el M23, lo que condujo a violentos choques con los rebeldes, que crearon su propia estructura y acabaron convenciendo a numerosos soldados para desertar del Ejército y defender su causa.

El pasado 20 de noviembre, el M23 tomó la estratégica ciudad de Goma, capital de Kivu del Norte (provincia fronteriza con Ruanda y rica en minerales), lo que motivó el desplazamiento de cientos de miles de personas.

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