Medida garantiza cobertura de atención médica o indemnización en caso de muerte

Por: Irene Vizcaíno 16 diciembre, 2015

Los toreros improvisados, los trabajadores y también el público que asista a las corridas de toros tradicionales de fin de año en muchos cantones del país deben estar protegidos con pólizas.

El llamado lo hizo este miércoles el Instituto Nacional de Seguros (INS), el cual recordó que es la empresa organizadora del evento la responsable de tramitar todas estas pólizas y las municipalidades que otorgan los permisos deben garantizar el cumplimiento del requisito.

"El otorgamiento de los permisos para la realización de un evento de este tipo, es responsabilidad de la Municipalidad correspondiente. La Constitución Política, la Ley General de la Administración Pública y la Ley de Promoción de la Competencia y Defensa Efectiva del Consumidor, establecen disposiciones sobre obligaciones de exigir a los organizadores de este tipo de eventos contar con un seguro para la protección de los espectadores", dijo el INS en un comunicado.

Las pólizas que deben adquirir los organizadores son de Riesgos del Trabajo, para los empleados, la Póliza Básica de Accidentes para los toreros y montadores improvisados, mientras que para los espectadores deben adquirir el Seguro de Responsabilidad Civil para Espectáculos Públicos.

Todas estas medidas permiten la cobertura de gastos médicos en caso lesiones o el pago de indemnizaciones en caso muerte de alguna persona.

En el caso del seguro para el público la cobertura mínima es de ¢5 millones, mientras que para los improvisados el monto de la cobertura lo determina el organizador y el costo del seguro dependerá del número de participantes.

 Quienes asisten a las corridas de toros en el redondel de Zapote insisten en provocar al toro, para luego tratar de esquivarlo. | MARIO ROJAS
Quienes asisten a las corridas de toros en el redondel de Zapote insisten en provocar al toro, para luego tratar de esquivarlo. | MARIO ROJAS

Según datos proporcionados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la atención de improvisados de las corridas de Zapote de fines de 2014 e inicios de 2015 significaron una facturación para la institución de ¢9,2 millones. Las pólizas suscritas para cada uno, sin embargo, resultaban insuficientes pues no superaban los ¢200.000 por persona.

Para entonces, se trasladaron 61 toreros a los hospitales San Vicente de Paúl en Heredia, al Calderón Guardia y la clínica Carlos Durán.

En en enero de 2014, la atención de cada torero improvisado proveniente de la corridas de toros del campo ferial de Zapote costó en promedio de ¢660.938 a la CCSS. Para entonces se atendieron 135 personas.