Asegurados deben aguardar cinco horas para retirar medicinas o volver otro día

Por: Ángela Ávalos 29 mayo, 2014

Fernando Rivera Fallas viajó ayer desde Linda Vista de Patarrá, Desamparados, a dejar la receta para la warfarina en la farmacia del Hospital San Juan de Dios.

La warfarina es un anticoagulante que él necesita para prevenir problemas cardíacos.

Hoy volverá a hacer el viaje de 40 minutos hasta San José porque las esperas de cinco horas para retirar el medicamento en esa farmacia se le hacen insoportables. Para él siempre es mejor regresar el día siguiente por el medicamento.

Rivera tuvo suerte. Ayer, la fila para dejar la receta no le quitó más de media hora de su tiempo.

El martes hubiera tenido que esperar entre una hora y hora y media, incluso en la hilera de pacientes preferenciales. El lunes, la fila era tan grande que se hizo una espiral para acomodarse por pasillos.

Las estrechas condiciones de infraestructura en las que trabaja la farmacia del hospital más antiguo del país (con casi 170 años de fundado) son las que causan estas largas filas y prolongadas esperas.

Lo que probablemente no saben pacientes como este pensionado es que adentro, el servicio no tiene para dónde crecer.

Imagen sin titulo - GN
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Sin campo. Las hileras que deben hacer los pacientes al compartir el espacio con los que acuden a otros servicios son tan solo el resultado visible de lo que pasa tras las ventanillas de recepción de recetas.

Las escasas condiciones de espacio adentro también reducen la capacidad de resolución del servicio, alegó la directora de Farmacia, Nuria Montero Chinchilla.

Ese servicio recibe entre 3.900 y 4.300 recetas diarias, solo en Consulta Externa.

Sin embargo, la capacidad instalada hoy es para sacar 3.800 recetas al día. Cuando trabaja todo el personal (no hay incapacidades, cursos o permisos), la capacidad sube a 4.000. Cada receta equivale, en términos farmacéuticos, a un medicamento.

La Nación hizo ayer un recorrido por las áreas de este servicio, que están dispersas en diferentes espacios por todo el hospital.

La farmacia central está en el segundo piso. Hasta ahí llegan las recetas que los pacientes dejan en ventanillas.

Ni pacientes (abajo) ni funcionarios de Farmacia (arriba) tienen las condiciones más adecuadas. Lo más preocupante, reconocen las autoridades del San Juan de Dios, es que no hay campo para crecer. | MARCELA BERTOZZI
Ni pacientes (abajo) ni funcionarios de Farmacia (arriba) tienen las condiciones más adecuadas. Lo más preocupante, reconocen las autoridades del San Juan de Dios, es que no hay campo para crecer. | MARCELA BERTOZZI

Esas instalaciones son, en su mayoría, patrimonio histórico. Tienen más de 100 años de antigüedad. En esos espacios, los farmacéuticos, técnicos y otro personal de apoyo trabajan sin ventilación ni iluminación adecuadas.

Las bodegas del hospital tampoco tienen capacidad para almacenar más productos. La perdieron desde hace unas dos décadas.

Montero dijo que en el San Juan de Dios hay un plan maestro para desahogar algunos espacios críticos, entre ellos el de Farmacia. Sin embargo, el proyecto apenas cobraría forma entre el 2016 y el 2017.

Para mover el servicio a un área mayor, deben trasladar otros antes y eso tendría un efecto dominó en una sede sin campo para crecer.

Farmacia es uno de los servicios más visibles, pero basta con echar una mirada para descubrir que el resto de áreas del San Juan (Consulta Externa, Inyectables y Emergencias, por mencionar solo algunos) están en la misma situación.

Por ahora, los encargados del servicio recurren a ampliar horarios (de 6 a. m. a 8 p. m., todos los días) y a mejorar algunos espacios. Pero ellos mismos reconocen que se trata de alivios temporales.