Por: Ángela Ávalos 27 abril, 2015

La Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) había advertido, desde finales del 2012, sobre anomalías en el Servicio de Cardiología del Hospital México.

El informe ASS-404-2012, del Área de Servicios de Salud de la Auditoría, del cual La Nación tiene copia, encontró debilidades de todo tipo: en organización, funcionamiento y procedimientos de control interno.

Aunque a la fecha se han realizado algunas mejoras, según informes de seguimiento de la Gerencia Médica, lo concerniente a listas de espera sigue en deuda.

“Existe una lista de espera que requiere gestionarse con mayor eficiencia (...). El estudio evidenció que se autorizaron pagos de tiempo extraordinario para lograr una disminución; sin embargo, no se logró documentar la producción realizada, evidenciándose falta de control y supervisión de los recursos asignados”, menciona el informe en la página 59.

La evaluación del Servicio de Cardiología se dio entre enero del 2011 y julio del 2012, con reportes de producción entre el 2007 y el 2011.

Como coordinadora del Servicio se cita a Sofía Bogantes Ledezma, quien reveló, el 15 de abril, una lista de 141 pacientes fallecidos mientras esperaban cateterismo cardíaco.

Como parte de la investigación inicial, la Fiscalía, corroboró luego que esa cifra es de 138 personas.

La Nación intentó conversar con Bogantes en la semana anterior, pero la especialista dijo, a través de la oficina de prensa del Hospital México, que no daría más declaraciones pues el caso está en investigación en el Ministerio Público.

Anomalías en la compra de insumos es otro de los hallazgos más importantes, y sobre el cual la Caja aún no se ha pronunciado.

“Uno de los hallazgos más críticos es el manejo que se les ha dado a los procesos de compra, control de entregas, resguardo y distribución de artículos de alto costo que se adquieren en este servicio, como marcapasos y dispositivos automáticos implantables (...). No existe garantía de que algunos hayan sido adquiridos fundamentados en justificaciones de urgencia, dada la poca oportunidad en su utilización o incluso la no utilización de algunos, así como la falta de aseguramiento de que se hayan implantado en los pacientes”, dice la Auditoría.

La Nación solicitó el informe, pero el auditor de la Caja, Jorge Hernández, no facilitó el documento, al aducir que en este “se contemplan recomendaciones que generan investigaciones y posibles responsabilidades”.