Por: Ángela Ávalos 4 abril, 2016
A lo largo del Paseo Colón en San José, se puede observar la típica floración del Roble de Sabana.
A lo largo del Paseo Colón en San José, se puede observar la típica floración del Roble de Sabana.

¡Qué agradecidos deberían estar los josefinos por semejante regalo que les da la naturaleza entre marzo y abril!

Varios parajes de la capital, empezando por el paseo Colón, lucen realmente espectaculares con la floración de decenas de árboles de roble sabana en sus calles.

La transformación de su follaje del verde intenso al rosa durante esta época del año, le inyecta oxígeno a una ciudad intensa, saturada de vehículos y con gente abrumada por la prisa de su carrera diaria.

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Este árbol, científicamente conocido como Tabebuia rosea , tapiza con sus flores parques y bulevares como el de Los Yoses, camino a San Pedro de Montes de Oca.

Si puede, frene por un momento su correcorre y deténgase a admirar el lienzo que estos árboles se encargan de montar en la ciudad contra el cielo azul del verano.

No hay rincón ajeno a su magia: desde el fondo montado por las modernas torres de apartamentos, hasta la vereda de asfalto que desemboca en la famosa estatua del expresidente León Cortés, en La Sabana.

¡Son decenas! Y sus flores están ahí, gratis, para el disfrute de la mirada y del espíritu acongojado que quizá se atreva a contemplarlos desde alguna sala de hospital, en el San Juan de Dios o en el de Niños.

Ahorita pasa la floración y volverán a su verde, siempre imponente, pero que juega más a camuflaje entre el gris y el negro que domina la urbe.

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Deténgase a admirarlos y agradézcales este espectáculo, hasta el próximo año.

fotos Álbert Marín