Por: Esteban Mata Blanco 1 septiembre, 2016
La playa de Puerto Soley regresó a la normalidad luego de que la dejaron los migrantes que se habían instalado allí.
La playa de Puerto Soley regresó a la normalidad luego de que la dejaron los migrantes que se habían instalado allí.

La Cruz, Guanacaste.  La playa de P  uerto Soley, en bahía Salinas, regresó a la calma. La abandonaron los centenares de migrantes que se instalaron allí entre mayo y junio, levantando campamentos, en espera de poder seguir su camino hacia el norte, por mar o tierra.

Pese a ello, los vecinos tienen información de que otras playas cercanas, como El Jobo y Cuajiniquil, son utilizadas por coyotes para movilizar migrantes, africanos y haitianos, hacia San Juan del Sur, en la vecina Nicaragua.

Así lo relató Fernando Zambrano, uno de los pescadores de Puerto Soley que todavía recuerda como el frente de su casa se llenó de migrantes de la noche a la mañana.

"La playa está limpia, aunque sabemos que por las noches vienen las lanchas a otros puntos de esta zona para pasarlos hacia Nicaragua", dijo Zambrano.

Para los pescadores que viven a la orilla de la playa la ausencia de los migrantes ha representado un respiro, en vista de que no tenían condiciones para ayudar a los padres que cargaban con sus niños y que, en su mayoría, venían desde Brasil, en busca de llegar a los Estados Unidos.

"Nosotros mantenemos esta playa muy limpia. Les tratamos de ayudar hasta donde se pudo, pero aquí era muy difícil que se quedaran", dijo Alexánder Avendaño, un pescador de 32 años que tiene 22 de vivir aquí.

Avendaño dijo que los traslados de los migrantes ahora se hacen desde otras zonas, pero no ahondó en detalles.

Los migrantes que se habían quedado en Puerto Soley tenían permiso de tránsito de las autoridades de Migración, que no han podido contener la avalancha humana que ingresa desde Panamá y que queda varada en la provincia guacasteca.

En tanto, en las afueras del poblado fronterizo de Peñas Blancas, son miles ya los que acampan literalmente a la orilla de la carretera, a la espera de que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, les conceda permiso para continuar con su camino.