Asamblea asignó 11 cupos del mayor órgano verdiblanco de dirección política

Por: Álvaro Murillo 15 marzo, 2015
Figueres dirigió la asamblea del PLN. A la izquierda, Antonio Calderón, quien se despidió del cargo de secretario general luego de siete años de haber llegado con el impulso de la tendencia arista. | CRISTIAN ARAYA
Figueres dirigió la asamblea del PLN. A la izquierda, Antonio Calderón, quien se despidió del cargo de secretario general luego de siete años de haber llegado con el impulso de la tendencia arista. | CRISTIAN ARAYA

De repente, en uno de los tantos discursos de la asamblea del Partido Liberación Nacional (PLN), un dirigente propuso aplaudir a Antonio Calderón, el secretario general que se despedía ayer del cargo al que accedió en el 2008 impulsado por la tendencia afín al entonces mandatario Óscar Arias .

Muchos lo vieron como un acto de reconocimiento para este dirigente de actuación discreta, o como intento de camaradería en medio de las hostilidades implícitas en el PLN.

Sin embargo, el acto mostraba algo más: el arismo cede espacios en un partido donde el micrófono ayer lo manejó el exmandatario José María Figueres, quien dirigió su primera asamblea tras quedar electo presidente del PLN en febrero sobre el candidato arista Francisco Antonio Pacheco.

Con el arismo de capa caída y la ausencia física de Johnny Araya (comprometido por la decisión de Tribunal de Ética interno de inhabilitarlo durante cuatro años por retirarse de la campaña electoral del 2014), Figueres se jugaba la confirmación de su liderazgo dentro del PLN como una prueba más en su probable aspiración electoral para el 2018.

Al final le salió bien. Los 11 dirigentes elegidos para integrar el Directorio (el máximo órgano de dirección política del PLN) complacían las preferencias de Figueres, aunque en algún caso también coincidían con el apoyo de la corriente arista o arayista.

Se eligieron ayer cuatro puestos de alcance nacional y uno por cada provincia. Destacó la elección del dirigente puntarenense Francisco Nicolás, viceministro de Transportes en el gobierno de Figueres, entre 1994 y 1996, cuando renunció en medio de cuestionamientos por supuestas irregularidades en Aviación Civil.

También quedó nombrada Karen Porras, directora ejecutiva de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), que agrupa a cientos de dirigentes que se preparan para las elecciones municipales del 2016.

Porras reiteró las reivindicaciones históricas figueristas y aseguró que en su casa se cantaba primero El corrido de don Pepe (que ayer nadie entonó) y después el Himno Nacional. Otros también recordaron los tiempos de la guerra del 48 junto a mesa donde estaba el hijo del caudillo.

Dominio. La mayoría de miembros del Directorio fue elegida sin mayor disputa, salvo la representante por Alajuela, Dinorah Barquero. Ella triunfó sobre Jorge Luis Araya, hermano del candidato del 2014 y notable carta del arayismo en la jornada de ayer.

Barquero, vicealcaldesa alajuelense y esposa del diputado Rolando González (gerente de la campaña de Johnny Araya), también tenía apoyo del figuerismo.

Un asambleísta de la tendencia del arismo, Miguel Guillén, confirmó que este movimiento decidió no entrar a competir.

Nicolás, Porras y Barquero se suman a Angie Cruickshank y Óscar Izquierdo (representantes nacionales), además de Laura Bonilla (presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica, Cadexco) por Cartago, y Gustavo Ulate por Heredia.

La lista de elegidos para el Directorio la completan Mangell McLean (Limón), Ana Margarita Murillo (Guanacaste) y Jorge Alfredo Pérez (Puntarenas). Los tres quedaron por aclamación.

A su vez, María Antonieta Naranjo (San José) logró el puesto al vencer por poco a Juan Diego Gómez, apoyado por los arayistas.

En la asamblea debieron elegirse nuevos miembros de los tribunales internos de Ética y Alzada, pero hubo objeciones de un sector arayista que estimó necesario conocer más a los candidatos, y se decidió posponer la votación.También se presentó un informe financiero según el cual el partido ya superó todos los procesos de liquidación de la pasada campaña, aunque se espera que Johnny Araya y su equipo del 2014 digan cómo saldarán un déficit pendiente de ¢170 millones.