Hijo de campesino de Grecia aspira cultivar cercanía con sus nuevos fieles

Por: Diego Bosque 22 marzo, 2015
Javier Román (izq.), de 53 años, participó ayer en una eucaristía en la catedral de Limón para ser presentado como el nuevo obispo de esa diócesis. La misa fue presidida por el obispo de Puntarenas y presidente de la Conferencia Episcopal, Óscar Fernández (de amarillo). | RODOLFO MARTÍN.
Javier Román (izq.), de 53 años, participó ayer en una eucaristía en la catedral de Limón para ser presentado como el nuevo obispo de esa diócesis. La misa fue presidida por el obispo de Puntarenas y presidente de la Conferencia Episcopal, Óscar Fernández (de amarillo). | RODOLFO MARTÍN.

A los 12 años, en medio de unas cogidas de café en Heredia, Javier Román Arias le dijo a su madre que quería ser cura.

“Recuerdo el lugar perfectamente; lo recuerdo como si fuera hoy. Es curioso porque nunca fui monaguillo, pero yo sentía vocación”, relató Román, quien ayer fue designado por el papa Francisco como el nuevo obispo de la diócesis de Limón y asumirá el 30 de mayo.

Román sustituye a José Rafael Quirós, quien ahora es el arzobispo de San José.

Luego de comunicar su deseo, sus padres –campesinos de Grecia, quienes emigraron a Heredia para buscar trabajo a mediados de los años sesenta– le permitieron entrar al Colegio Salesiano, en Cartago.

“Mi familia es una familia católica normal, ni muy católica ni muy alejada. Digamos que está dentro de los estándares normales”, confesó el cura.

En el Salesiano cursó el sétimo y octavo años, pero al iniciar el noveno solo quedaban cuatro estudiantes, por lo que la organización los envió a El Salvador para continuar sus estudios.

Allí estuvo por dos años hasta que volvió a Costa Rica para terminar la secundaria.

“Mis papás sintieron confianza de dejarme ir porque a la casa había llegado un sacerdote salesiano que era amigo de la familia”, recordó el nuevo obispo.

Román, de 53 años, ordenado sacerdote en 1987, se autodefine como un pastor cercano a la gente, sencillo y con preferencia por el trabajo de campo.

“No me gusta el trabajo de oficina; por eso, cuando la arquidiócesis de San José me pidió ayuda en algunos puestos, lo pensé”, comentó el sacerdote.

Román se desempeña como ecónomo de la arquidiócesis, subsecretario de la Conferencia Episcopal y párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.

La noticia de su nombramiento le llegó el pasado 9 de marzo, mientras conducía su auto. Sin embargo, la mantuvo en estricto silencio hasta ayer que se la dio a conocer a su padre, de 84 años.

“No lo esperaba; siempre he sido pastor. Me ha gustado trabajar en parroquia, mi vida son las parroquias; yo no soy tanto de oficinas y sinceramente no lo esperaba, aunque algunos puedan pensar que sí”, concluyó el religioso.

Presentación. Los limonenses tuvieron su primer contacto ayer con su nuevo pastor durante una misa en la catedral de Limón.

La eucaristía, presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal, Óscar Fernández, contó con la presencia de un buen número de feligreses.

La primera meta de Román es terminar el cuarto plan pastoral de la diócesis, el cual es la guía de trabajo para los próximos años.

En su presentación afirmó que evangelizará con un enfoque familiar y motivará a los jóvenes para que se acerquen a la iglesia.

Además, sostuvo que combatirá, desde su posición, las secuelas del narcotráfico en la región.

Con esta designación, queda pendiente la elección del nuevo obispo de la diócesis de Tilarán, pues Vittorino Girardi solicitó al Papa que acepte su renuncia.