Hogares gastan unos ¢100.000 en comprar artículos para entrar a clases

Por: Alberto Barrantes C. 11 enero, 2015
Sebastián Kopper y su padre, Donald Kopper, vecinos de Zapote, evalúan opciones de bultos y materiales escolares en la avenida central de San José. | EYLEEN VARGAS
Sebastián Kopper y su padre, Donald Kopper, vecinos de Zapote, evalúan opciones de bultos y materiales escolares en la avenida central de San José. | EYLEEN VARGAS

Evitar los gastos innecesarios en la compra de útiles escolares es la recomendación que hace el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) a los hogares costarricenses durante la temida “cuesta de enero”.

La directora de la Dirección de Apoyo al Consumidor, Cynthia Zapata, enfatizó en la importancia de revisar los artículos que quedaron en buen estado el año anterior y reutilizarlos para el curso lectivo, que arrancará el lunes 9 de febrero.

“Debe fomentarse una forma de consumo distinta. Traten de reutilizar los útiles, uniformes, bultos que estén en buen estado, y eviten que los gastos se disparen este mes. La cultura del consumo es comprar, comprar y comprar para luego desechar”, afirmó Zapata.

En la compra de materiales para sus hijos, las familias luchan contra un mercado que ofrece cuadernos con los dibujos de moda, a precios que superan los ¢2.500, por unidad.

“No sé cómo hacen las familias que tienen un montón de niños. La entrada a clases pega bien fuerte en el bolsillo, y los niños quieren estrenar de todo y que el bulto y los cuadernos sean de la caricatura del momento, pero esto sale más caro”, dijo Hellen Vega, vecina de San Antonio de Desamparados.

Consejos. La oficina de Apoyo al Consumidor del MEIC recomienda a los padres de familia que comparen precios y que exijan las garantías.

En el 2014, las diferencias en los precios de útiles y uniformes escolares alcanzaron hasta un 600% para artículos similares.

Por ejemplo, se encontraron zapatos de colegiales de hombre desde ¢ 2.500 hasta los ¢17.975, lo cual constituye una diferencia de ¢15.475.

Mientras tanto, para cubrir los requerimientos básicos de un estudiante de secundaria el desembolso en promedio para el año pasado fue de alrededor de ¢91.000.

Tomando en cuenta la inflación de este año, los hogares podrían destinar hasta ¢ 100.000 en la entrada a clases.

Ese estudio lo realizó el MEIC entre el 8 y el 15 de enero en 36 establecimientos (29 para útiles escolares y 23 para uniformes) en la Gran Área Metropolitana. Consideró 340 registros de precios para uniformes y 1.113 para útiles.

“La mayoría de quejas de los consumidores, en la temporada de entrada a clases 2014 (febrero-marzo) fue la mala calidad en el calzado ”, detalló Zapata.

El año pasado, la canasta de artículos de un niño en primer ciclo (de primero a tercer grado) rondaba los ¢ 68.000 mientras que, para una niña del mismo nivel, fue de ¢ 72.500.

En los hogares costarricenses, reutilizar el bulto y los zapatos escolares es una estrategia para alivianar el peso de los costos de entrada a clases, pero también es un debate con los hijos que quieren estrenar de todo con el arranque del curso lectivo.

“Cuando ya entran al colegio, quieren cambiar los zapatos y el bulto; piden más cuadernos y libros en la lista de útiles... Por lo menos se nos fueron unos ¢ 50.000 solo en uniformes. Uno lo que les pide es que no pierdan el año”, dijo Mayra Vargas, vecina de San Francisco de Goicoechea.

Sin distinción de si tienen a los hijos en colegio público o privado, el costo de la entrada a clases es sinónimo de angustia para los hogares más pobres, que ven limitada su capacidad de compra de artículos escolares.

“Tengo cuatro hijos. Aunque hago todo el esfuerzo para comprarles lo mejorcito, este año deberán usar las mismas camisas del año pasado y el mismo bulto. No me dan los números: todo está más caro”, expresó Mirta Agüero, vecina de Pavas.

El MEIC enfatizó en que las escuelas no pueden obligar a las familias a adquirir determinadas marcas de útiles escolares.

Los artículos tecnológicos, como tabletas y computadoras portátiles, también se han convertido en objetos de consumo en estos tiempos de entrada a clases.

“Antes de comprar tabletas o computadoras, los consumidores deben revisar muy bien dónde los compran y qué garantía les ofrecen”, concluyó Cynthia Zapata, del MEIC.