20 febrero

Bruselas

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, subrayó este lunes en Bruselas el "fuerte compromiso" de Washington con la Unión Europea, pero exigió a sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) "progresos reales" en el aumento del gasto militar para finales del 2017.

"Tengo el privilegio en nombre del presidente (Donald) Trump de expresar el fuerte compromiso de Estados Unidos en mantener la cooperación (...) con la UE", dijo Pence en una declaración a la prensa tras reunirse con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Las declaraciones de Trump antes de su llegada a la Casa Blanca, calificando a la OTAN de "obsoleta", celebrando el brexit y augurando que otros países de la UE seguirían los pasos de Reino Unido, provocaron malestar entre los aliados históricos de Washington.

"Pasaron demasiadas cosas en el último mes en su país y en la UE (...) para que pretendamos que todo sigue como siempre", dijo por su parte Tusk, quien precisó que los europeos cuentan, "como siempre en el pasado, con un apoyo sincero e inequívoco de Estados Unidos, (..) respecto a la idea de una Europa unida".

La visita de Pence, la primera de un alto responsable de la administración Trump a la UE, pone fin a un importante despliegue diplomático de Washington en los últimos días en Europa, junto al secretario de Defensa James Mattis y el jefe de la diplomacia Rex Tillerson, con el objetivo de tranquilizar a sus socios europeos.

Una fuente de la UE destacó el "claro mensaje de apoyo" expresado por el vicepresidente estadounidense "en nombre de Donald Trump" y calificó de "muy positivo" el encuentro con el polaco Tusk, de quien "le gustó el hecho de que tuviera experiencia de la Guerra Fría".

No obstante, la incógnita se mantiene respecto a Ted Malloch, que aparece como el próximo embajador de Estados Unidos ante los 28 y calificó el euro como un error y comparó al bloque europeo con la Unión Soviética.

La llegada del magnate estadounidense a la Casa Blanca, considerado como un proteccionista y un aislacionista, agitó la política interior de su país con sus medidas migratorias y alteró su agenda internacional junto a aliados como la UE, por ejemplo respecto al cambio climático o el conflicto entre israelíes y palestinos.

El vicepresidente de EE.UU, Mike Pence con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
El vicepresidente de EE.UU, Mike Pence con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

La visita de Pence, tres meses antes de la de Donald Trump prevista a finales de mayo, estuvo acompañada por protestas en Bruselas contra las políticas de la nueva administración sobre los migrantes, el cambio climático o la sanidad, constataron periodistas de la AFP.

"Nos indigna la decisión de la administración estadounidense de minar los derechos de las mujeres en todo el mundo", aseguró Irene Donadio, de la Federación Internacional de Planificación Familiar, en referencia a la decisión de Trump de cortar las subvenciones a las oenegés extranjeras que defienden el aborto.

Dos mujeres portaban reivindicaciones escritas en su pecho como "Pence, salga de nuestros pantalones". "El cambio climático no es un hecho alternativo", proclamaba una pancarta durante la protesta de un centenar de personas frente a las instituciones europeas.

Tras visitar las instituciones europeas, Mike Pence se reunió con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la sede de la Alianza Atlántica, donde urgió a sus aliados transatlánticos a avanzar para finales del 2017 en el objetivo de aumentar su gasto militar al 2% del produto interno bruto (PIB).

En el 2014 en la cumbre de Gales, el presidente estadounidense, Barack Obama, logró que sus aliados se comprometieran a aumentar su gasto militar hasta al menos un 2% antes del 2024, pero solo cinco de los 28 países de la OTAN –Estados Unidos, Reino Unido, Grecia, Estonia y Polonia– lo alcanzan.

Durante una reunión de ministros de Defensa, el jefe del Pentágono calificó la semana pasada de "pilar fundamental" la OTAN y advirtió que su país podría "moderar su compromiso" sin un mayor gasto militar de sus aliados, un mensaje que parece haber cuajado entre sus socios.

"El presidente Trump y el pueblo estadounidense esperan que nuestros aliados mantengan su palabra de hacer más respecto a nuestra defensa común", reiteró el vicepresidente, para quien "es el momento para las acciones, no para las palabras".

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