4 julio, 2015
Un manifestante muestra un cartel donde se lee en griego ( oxi ) y otros idiomas la palabra ‘no’, en una protesta ayer en Atenas. | AP
Un manifestante muestra un cartel donde se lee en griego ( oxi ) y otros idiomas la palabra ‘no’, en una protesta ayer en Atenas. | AP

Roma. AFP. Un frente ecléctico, que reúne extremas izquierdas y derechas, recorre Europa para oponerse a las políticas de austeridad de Bruselas o en apoyo del “no” en Grecia, y agrupa desde el Frente Nacional francés hasta el emergente Podemos en España.

Con motivos y objetivos totalmente diferentes, algunos de los integrantes de este conglomerado, como la extrema derecha, pretenden acabar con la moneda única, mientras otros, como Podemos, no están contra la Unión Europea, pero sí contra sus políticas de austeridad.

Podemos, que apoya claramente al gobierno de Alexis Tsipras y no se pronuncia de forma abierta por el ‘sí’ o el ‘no’ en el referendo, enviará a Atenas a Pablo Bustinduy, encargado de relaciones internacionales.

Iñigo Errejón, número dos del partido, resume la posición de Podemos: “El problema no es griego, es europeo. Algunos intentan demostrar contra la población griega que no es posible hacer políticas alternativas en Europa y en concreto en el sur de Europa”.

“Si se demostrara que hay alternativa a esta política suicida de austeridad, que empobrece y que es lo que le ha pasado a Grecia, si se demostrara que hay alternativa, se les cae la excusa a los gobiernos que en el sur de Europa han hecho las políticas al dictado de Merkel y no pensando en sus pueblos”, añade.

Desde Italia, varios responsables políticos anunciaron que acudirían el domingo a Atenas para apoyar al ejecutivo de Tsipras y su llamado a votar ‘no’.

Para Nichi Vendola, jefe del Partido Izquierda, Ecología y Libertad (SEL), se trata de “manifestar solidaridad con el pueblo griego ante esta idea de una Europa incompatible con esta carnicería social ordenada por Bruselas y apoyada por Berlín”.

En Francia, la presidenta del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, dice que ella votaría “no” en el referendo griego, porque la “única solución es que Grecia recupere su moneda nacional” (dracma) para “hallar la senda del crecimiento y el empleo”.

¿Quién decide? “¿Son los pueblos los que deciden o lo hacen los tecnócratas de Bruselas?” se pregunta Le Pen.

Gran adversario político en Francia de Marine Le Pen, el jefe del partido de izquierda Jean-Luc Mélenchon denuncia un “metódico estrangulamiento de Grecia llevado a cabo por el Eurogrupo, para que sirva de ejemplo, y meterle el miedo a los pueblos de una catástrofe financiera”.

Igual que el FN francés, muchas formaciones nacionalistas o de extrema derecha saludan la iniciativa de Tsipras, en la que ven el inicio de la recuperación de la soberanía nacional.

“Aunque esté lejos de la visión ideológica de Tsipras, de su política económica, de sus trampas, yo le diría: ‘Adelante, Tsipras’. Estamos hartos de esta Europa alemana, de burócratas”, declara Renato Brunetta, de Forza Italia, de Silvio Berlusconi.

Nigel Farage, jefe del partido británico eurófobo Ukip, afirma: “Grecia ha sido empobrecida mucho tiempo por su pertenencia al euro. Esta crisis es una oportunidad. El pueblo griego necesita libertad para prosperar”.

“Si fuera griego, votaría 'no' porque no se puede humillar a los pueblos” aseguró por su lado el aliado italiano del FN, Matteo Salvini, jefe de la Liga del Norte, para quien “esta Europa es un desastre, la moneda única es un error” y que “mas vale parar todo, rehacerlo, y empezar de nuevo”.

También el austriaco FPO, aliado del FN en Bruselas, llega a la misma conclusión: “Desde 2008, todos los esfuerzos para estabilizar y salvar al euro solo han servido para empeorar el problema” declaró su secretario general, Harald Vilimsky.

Pase lo que pase con la consulta, la crisis griega es ya “el principio del fin para el euro”, sentencia.