Líderes europeos se negaron de forma rotunda a aceptar un sistema de cuotas

 27 junio, 2015
Migrantes reciben alimento en un centro de atención de Carbonia, una de las regiones más pobres de Italia y donde, a diferencia del próspero norte, los locales dan alimento y ropa a los necesitados. | AFP
Migrantes reciben alimento en un centro de atención de Carbonia, una de las regiones más pobres de Italia y donde, a diferencia del próspero norte, los locales dan alimento y ropa a los necesitados. | AFP

Bruselas. AP y AFP. Líderes de la Unión Europea (UE) acordaron ayer reubicar a 40.000 migrantes llegados a Italia y Grecia en otros países del bloque durante los dos próximos años, en un esfuerzo por compartir la responsabilidad de una creciente crisis migratoria.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo que el compromiso se alcanzó durante la madrugada del viernes y muestra “solidaridad con los países de primera línea”.

El presidente francés, François Hollande, dijo que la UE reasentará también a 20.000 refugiados “principalmente de Siria e Irak, que en este momento están en campamentos y que serán reubicados en Europa”.

La crisis migratoria causa tensiones entre los países de la Unión Europea y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, quien hizo una emotiva petición de ayuda a sus colegas.

En lo que va del año, más de 114.000 migrantes han sido rescatados de aguas del Mediterráneo mientras intentaban llegar a Europa, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Unos 2.600 murieron o desaparecieron durante una travesía marítima a menudo peligrosa.

Sin embargo, “el viernes, durante la cumbre de la UE, la política se impuso a la compasión”, lamentó un participante.

Los dirigentes europeos se negaron en redondo a aceptar el sistema de cuotas, y algunos pidieron que se precisara que los esfuerzos de acogida serían “voluntarios”.

Los debates se volvieron entonces virulentos. “Hubo momentos de tensión bastante legítimos”, indicó Hollande.

“Si ustedes quieren una base voluntaria, si esa es su idea de Europa, entonces quédensela. Nos arreglaremos solos”, dijo, furioso, el primer ministro Renzi.

Renzi se felicitó de que “la palabra ‘voluntaria’ no fue incluida en las conclusiones” de la cumbre realizada este jueves y viernes, pero el resultado no deja de ser decepcionante, ya que tampoco obliga a nada a los Estados. El reparto de los 40.000 demandantes de asilo no fue cifrado.

“Europa no está a la altura de las ambiciones que reclama”, lamentó el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

A cambio de esta “solidaridad” con Italia, Grecia y Hungría, los líderes de la UE decidieron un endurecimiento de la política de acogida de los inmigrantes.

Como parte de la lucha contra la inmigración ilegal, Francia pidió un mecanismo sólido para distinguir a quienes tienen derecho al asilo de aquellos que no pueden aspirar a esa condición.

“Hay que poder acoger, registrar, hacer una distinción”, argumentó Hollande. Este proceso se realizaría en los campamentos de Italia y Grecia.

Una vez hecha la distinción, los que no tengan derecho al asilo deberán ser expulsados de forma acelerada, pidieron los dirigentes europeos.

El presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, quien confió que estaba molesto por este endurecimiento de la política migratoria europea, aboga por “un derecho a la inmigración, como en Estados Unidos y Canadá”.

Los dirigentes europeos temían que ante el desacuerdo sobre acogida y expulsiones se multiplicaran medidas unilaterales.

Italia amenazó con dejar pasar a todos los migrantes sin identificarlos, y Hungría, con suspender un reglamento sobre el derecho de asilo. En caso de llevarse a la práctica, estas amenazas harían peligrar seriamente el espacio Schengen de libre circulación en Europa.

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