1 febrero
El cardenal Gerhard Muller no comparte la posición de los obispos de Alemania.
El cardenal Gerhard Muller no comparte la posición de los obispos de Alemania.

Ciudad del Vaticano

Las reformas impulsadas por el papa Francisco sobre católicos que se divorcian y se vuelven a casar permitirán que ese segmento de la grey reciba comunión, anunciaron el miércoles obispos alemanes.

En un comunicado, la Conferencia Episcopal Alemana dijo que un documento firmado por Francisco y titulado La alegría del amor muestra cómo los líderes religiosos pueden ofrecer "soluciones diferenciadas" a casos individuales mediante un proceso de acompañamiento. Ese proceso "abre la posibilidad de recibir los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía", expresó la Conferencia en su comunicado.

Los obispos en Argentina y Malta ya habían emitido directrices similares en base al documento que Francisco publicó en el 2016, producto de dos años de consultas con líderes católicos en dos sínodos realizados en el Vaticano.

Los obispos en Malta han ido incluso más lejos que el Papa, al decir que la Eucaristía no les puede ser negada a católicos divorciados o que hayan contraído segundas nupcias si, tras un período de reflexión espiritual, se encuentran en paz con Dios.

La posición de los obispos alemanes no sorprende, ya que esgrimieron la posición más liberal durante los sínodos en que impulsaron una evaluación caso por caso de los católicos que se hayan divorciado y vueltos a casar. Sin embargo, no todos los religiosos alemanes apoyan esa interpretación.

El propio comisionado de doctrina de la Iglesia, el cardenal alemán Gerhard Mueller, dijo que la doctrina prohíbe recibir la comunión a los católicos divorciados y que se volvieron a casar fuera de la Iglesia, a menos que se abstengan de relaciones sexuales.

"No se puede decir que hay circunstancias bajo las cuales un acto de adulterio no constituye un pecado mortal" , declaró Mueller en entrevista con el diario italiano Il Timone. "Bajo la doctrina católica, es imposible que el pecado mortal coexista con la gracia santificadora" necesaria para recibir comunión.