15 noviembre, 2015

París. afp. El doctor Clement Tournon vivió en el servicio de Urgencias del hospital de París en el que trabaja una noche de “caos organizado”, en medio de voluntarios, enfermeras, médicos y, principalmente, heridos de bala de los atentados.

“Me llamaron cerca de las 10:30 p. m. (3:30 p. m. hora de Costa Rica)”, declaró a la AFP este médico de 30 años del hospital Saint-Antoine.

“Me avisaron que había un ‘plan blanco’”, es decir, una serie de medidas especiales para implementar en una situación excepcional, lo cual demanda más cantidad de personal y material al centro médico, añadió.

Este plan se decretó para hacer frente a la llegada masiva de las víctimas de los atentados que dejaron al menos 129 muertos en París y sus suburbios, así como 352 heridos .

En el servicio de Urgencias, había “mucha, mucha gente”, cuenta el médico, incluyendo a “voluntarios”.

Los médicos de Urgencias fueron atendiendo a los heridos, que llegaron por grupos. Se trató principalmente de heridos de bala, en algunos casos de gravedad, durante los atentados en el restaurante parisino Le Petit Cambodge y la sala de conciertos del Bataclan, “unos 40 en total”, explicó Tournon.

Algunos tenían en las “heridas en los miembros, fragmentos de granadas”. “Era verdadera medicina de guerra”.

“Había casos desesperados. No creo que nos hayan llegado los más graves, pero hubo errores de orientación” de los pacientes en los distintos servicios, lamentó, ya que Saint-Antoine no se especializa en la atención de politraumatismos, contrariamente a otros hospitales franceses.

Personal médico en las afueras del hospital Saint-Antoine. | EFE
Personal médico en las afueras del hospital Saint-Antoine. | EFE

“Concretamente (...) no estamos preparados, pero sí estamos formados”, afirmó.

Con sus médicos internos, Tournon atendió personalmente a “siete u ocho pacientes” durante la noche hasta que retiró a su casa cerca de las 5 a. m.

“Es uno de los pocos momentos en los que, extrañamente, no sentí estrés”. En lo que respecta a sus compañeros de trabajo, dijo que “nadie se derrumbó”.