29 septiembre, 2015
Michael McConville, hijo de Jean McConville, se refirió al caso de su madre durante un encuentro con la prensa el 1.° de mayo del 2014 en Belfast.
Michael McConville, hijo de Jean McConville, se refirió al caso de su madre durante un encuentro con la prensa el 1.° de mayo del 2014 en Belfast.

Londres

El líder católico Gerry Adams no será acusado de la muerte de una viuda y madre de 10 hijos secuestrada y asesinada por el IRA en el conflicto norirlandés, un caso por el que fue brevemente detenido en abril del 2014.

La Fiscalía de la provincia británica "ha decidido no emprender acciones contra siete individuos" entre los que estaba Adams, anunció el ministerio público en un comunicado.

Adams siempre ha negado toda implicación en el asesinato de Jean McConville, así como haber pertenecido al Ejército Republicano Irlandés (IRA), del que el Sinn Féin, partido que lidera, fue brazo político.

"Nunca hubo ningún fundamento para interrogarme en este caso", dijo Adams. "No jugué ningún papel ni participé en la muerte de Jean McConville".

Uno de los hijos de McConville, Michael, dijo que estaba "destrozado" por el anuncio, pero que seguirá buscando justicia "cueste lo que cueste".

Jean McConville, una protestante de 37 años, viuda de un católico y madre de 10 niños, fue secuestrada delante de sus niños y asesinada por un comando del Ejército Republicano Irlandés en 1972.

Su asesinato fue uno de los episodios más atroces de los 30 años de "disturbios", como se llama eufemísticamente al conflicto entre tropas británicas, paramilitares unionistas y católicos.

Gerry Adams, presidente del Sinn Féin.
Gerry Adams, presidente del Sinn Féin.

El IRA no admitió su asesinato, de un tiro en la nuca, hasta 1999, un año después de los acuerdos de paz. Su cadáver fue descubierto enterrado en la playa de Carlingford, en Irlanda, cuatro años después.

La Policía desmintió que fuera "una informadora", simplemente había prestado auxilio a un soldado británico herido en un atentado del IRA.

El asunto McConville volvió a resurgir luego de que la Policía norirlandesa ganó ante la Justicia el derecho a acceder a las grabaciones de investigadores de la Universidad estadounidense de Boston.

Estos investigadores llevaban a cabo un proyecto para entrevistar a los protagonistas de los años de plomo norirlandeses.