Texto trata temas como los divorciados que se vuelven a casar y los homosexuales

 17 octubre, 2014
El papa Francisco saludó el miércoles a cardenales y obispos tras presidir la audiencia general semanal en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. | EFE
El papa Francisco saludó el miércoles a cardenales y obispos tras presidir la audiencia general semanal en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. | EFE

Ciudad del Vaticano. AFP y AP. Los obispos y cardenales del mundo reunidos en el Vaticano siguieron ayer su trabajo sobre el informe final que contendrá las reformas que impulsa el papa Francisco dentro de la Iglesia, la cual debe encarar los desafíos de la familia moderna.

La eventual apertura hacia los divorciados que se vuelven a casar, la homosexualidad y las convivencias, manifestada en la primera fase del sínodo por un sector de prelados, suscitó reacciones y críticas de los grupos más conservadores de la jerarquía de la Iglesia católica que se oponen a tales cambios.

La cúpula de la Iglesia votará mañana un documento final, el cual será de nuevo sometido para su discusión con sus “bases” en todo el mundo, antes del sínodo de octubre del 2015, tras el cual el Papa podría aprobar las reformas.

“Esperamos que el documento final sea votado por una amplia mayoría”, manifestó ayer el cardenal Peter Erdo, relator general del sínodo, dos días antes de que el texto sea sometido a sufragio.

Los obispos y cardenales, divididos en 12 grupos por idiomas, están trabajando en los 58 puntos del borrador presentado el lunes y que aborda temas espinosos como el valor de la pareja homosexual y el acceso a la comunión para los divorciados que se vuelven a casar.

“Estamos haciendo enmiendas a los capítulos”, dijo el cardenal español Lluis Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, en la conferencia de prensa en el Vaticano.

Posiciones. Para el cardenal austríaco Walter Kasper, uno de los más abiertos y progresistas y elogiado por el papa Francisco , “está creciendo la mayoría” que apoya la propuesta para que los divorciados que se vuelven a casar cumplan un periodo de penitencia antes de acceder a la comunión.

Una fórmula que no convence a los más tradicionalistas.

Por su parte, el cardenal conservador alemán Gerhard Müller, solicitó “correcciones” al texto inicial y pidió que se valore ante todo la familia modelo católica y se dé menos espacio a los casos difíciles y a las familias “irregulares”, ya sean formadas por heterosexuales u homosexuales.

Ayer, en medio de la controversia, el Vaticano modificó la traducción al inglés del documento en el que se promueve una eventual apertura a los gais.

Luego de que el texto preliminar fuese criticado por obispos conservadores, la Santa Sede dio a conocer ayer una nueva traducción.

Una sección que en principio se titulaba “Dando la bienvenida a los homosexuales” ahora es “Atender a las personas homosexuales”.

La posibilidad de cambio respecto a a los divorciados y a los homosexuales debe ser votada por más de dos tercios de la asamblea y luego volver a debate en el sínodo extraordinario del 2015.