26 noviembre, 2014

Viena

Irán y las grandes potencias se dieron el lunes siete meses para llegar a un acuerdo nuclear, pero los analistas afirman que en su última ronda en Viena perdieron quizás su mejor oportunidad, aumentando así el riesgo de que sus detractores saboteen el proceso.

Por otra parte, algunos expertos consideran que no es seguro de que la espera ayudará, teniendo en cuenta que después de diez rondas de discusiones, ambas partes admitieron que no han logrado ponerse de acuerdo en las cuestiones fundamentales.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry lo reconoció el lunes luego de que él y sus homólogos de otras potencias y de Irán decidieran prolongar la fecha tope para llegar a un acuerdo hasta el 1 de julio, después de varios días de intensas negociaciones.

"Estas conversaciones no serán súbitamente más fáciles sólo porque las hemos prolongado", dijo Kerry a los periodistas. "Son duras. Han sido duras y seguirán siendo duras", insistió.

Kerry y su homólogo iraní, Mohamad Javad Zarif, subrayaron que se habían logrado algunos progresos. Zarif llegó incluso a sugerir que un acuerdo es posible "más rápidamente" que en el plazo previsto de siete meses. Esperan tener las grandes líneas en marzo.

No obstante, está claro que cuando se trata de los dos puntos principales de desacuerdo (la futura magnitud del programa nuclear iraní y el ritmo de la disminución de las sanciones contra Irán) las partes siguen quizás más alejadas que nunca.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China) más Alemania quieren que Irán desmantele grandes sectores de sus actividades para que le sea imposible fabricar armas nucleares. Las autoridades iraníes afirman que no tienen ese objetivo.

Sin embargo, la República Islámica quiere expandir sus actividades, sobre todo su capacidad para enriquecer uranio, un proceso que permite fabricar no sólo combustible para un reactor, sino también potencialmente el núcleo de una bomba atómica.

Un hombre iraní mira a los periódicos que aparecen fuera de un quiosco de la capital, Teherán, un día después de que Irán y potencias mundiales, anunciaran que las conversaciones sobre un acuerdo nuclear completo habían sido concluyentes.
Un hombre iraní mira a los periódicos que aparecen fuera de un quiosco de la capital, Teherán, un día después de que Irán y potencias mundiales, anunciaran que las conversaciones sobre un acuerdo nuclear completo habían sido concluyentes.

"La prolongación no facilitará las cosas", declaró Mark Fitzpatrick, un exfuncionario del Departamento de Estado norteamericano que actualmente trabaja en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres.

"El problema consiste en que hay diferencias fundamentales. Irán no está dispuesto a aceptar lo que sería necesario (para llegar a un acuerdo)", afirmó.

¿Por qué entonces numerosos altos funcionarios, expertos y diplomáticos, agotados después de diez rondas de negociaciones, se molestaron en prolongarlas?

La respuesta es muy simple. La alternativa (el colapso de las discusiones y el retorno a la explosiva situación anterior al acuerdo interino de noviembre pasado) es mucho peor. Kerry dijo que las partes serían "tontas si se retirasen".

"Si una de las partes decidiera irse, las consecuencias serían catastróficas", dijo Kelsey Davenport, un analista de la Asociación de Control de Armas.

"Siete meses es más de lo que se esperaba, pero cuanto más tiempo mejor", agregó.

Sin embargo, esta prolongación implica el riesgo de que los adversarios de un acuerdo, tanto en Irán como en Estados Unidos, pierdan la paciencia.

El presidente norteamericano Barack Obama es el que enfrenta el mayor peligro, debido a que la oposición republicana controla ahora las dos cámaras del Congreso.

Israel, el único Estado de Medio Oriente que supuestamente posee el arma nuclear, aunque no lo reconoce, así como los países de Golfo, se muestran escépticos.

El presidente de Irán, Hasan Rohani, tiene poco de que alardear sobre una reactivación económica gracias a su estrategia de buscar un acercamiento con Occidente, y los dirigentes de línea dura están esperando poder minar su posición.

"Deberíamos dar a los negociadores tanto tiempo como necesiten para acabar su trabajo", dice Ali Vaez, del International Crisis Group. "Se han hecho muchos progresos. Ahora esto es demasiado importante para que fracase", concluye.

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