18 julio, 2015
Rescatistas trabajan en restos del avión de Germanwings. | AP
Rescatistas trabajan en restos del avión de Germanwings. | AP

Bruselas AFP Cuatro meses después de la tragedia de Germanwings, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) publicó ayer sus recomendaciones para mejorar la seguridad en los vuelos, que incluye no dejar a una persona sola en la cabina de mando y someter a “evaluación psicológica” a los pilotos.

La AESA, comisionada por la Comisión Europea para analizar las fallas que permitieron al copiloto Andreas Lubitz, de 27 años, estrellar el avión de Germanwings en los Alpes franceses, con 150 personas a bordo, también recomendó que las pruebas anuales sorpresa a los pilotos abarquen controles de alcoholemia y drogas.

“Este informe es el resultado de un profundo análisis con recomendaciones prácticas para que un suceso así de trágico no vuelva a repetirse”, dijo, en un comunicado, el director ejecutivo de la AESA, Patrick Ky.

Según los investigadores, el avión A320 fue estrellado contra las montañas por Lubitz, que se había encerrado en la cabina aprovechando que el piloto había ido al baño. Lubitz había tenido en el pasado graves problemas psicológicos.

La presencia permanente de dos personas en la cabina de mando, que no es obligatoria en las normativas comunitarias, fue recomendada por la AESA luego de la tragedia, pero de manera temporal.

La agencia recomienda mantener esta regla, aplicada muy ampliamente por las compañías europeas, de manera voluntaria.

La Comisión Europea deberá analizar si esta medida, así como el resto de las recomendaciones de la AESA, debe ser obligatoria.

Según el grupo de expertos de la agencia, las otras mejoras conciernen sobre todo los criterios de vigilancia médica de los pilotos.

Además de la evaluación psicológica de “todos los pilotos de línea”, y la detección del eventual consumo abusivo de alcohol y de droga, los expertos proponen la creación de una red de vigilancia médica de los pilotos, y una base de datos sobre su seguimiento médico.

El objetivo “es facilitar el acceso a las informaciones” y descubrir eventuales problemas de salud no declarados, precisó la agencia.

“Se hizo un esfuerzo particular para llegar al equilibrio entre el secreto médico y la seguridad”, adelanta la agencia.

Además, las aerolíneas van a tener que asegurar que las evaluaciones psicológicas sean llevadas a cabo correctamente.

En este sentido, los médicos a cargo de las evaluaciones también van a ser sometidos a un sistema de vigilancia, a cargo de las administraciones nacionales.

Para Ky, este es un fenómeno nuevo y se deben encontrar soluciones que adapten el sistema a este nuevo tipo de riesgos.

“Tenemos que actuar anticipadamente frente al riesgo de que un piloto quiera hacer un acto similar”, explicó.

Sin embargo, algunas de estas recomendaciones van a tener que ser votadas en el Parlamento Europeo, en especial en lo referente a la imposición de pruebas biológicas. En los próximos meses, la AESA preparará un plan de acción práctico para que la Comisión decida “si son necesarias nuevas medidas legislativas o si más bien se trata de una mejora de las prácticas”, afirma una fuente europea.

Los expertos elaboraron este informe en paralelo a la investigación de la Oficina de Investigación y Análisis francesa (BEA por su sigla en francés), cuyo informe definitivo será terminado en 2016.