14 junio

Varsovia

Las declaraciones de la primera ministra polaca, Beata Szydlo, este miércoles en Auschwitz, provocaron una oleada de críticas de políticos polacos, así como del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que las consideraron una defensa de la posición antiinmigración del gobierno conservador.

"En nuestra época turbia, Auschwitz es una gran lección para hacer todo lo posible para defender la seguridad y la vida de sus ciudadanos", declaró Szydlo, quien asistía a las conmemoraciones del 77º aniversario del primer transporte de prisioneros polacos en el campo de exterminio nazi alemán Auschwitz-Birkenau.

Beata Szydlo dio las declaraciones durante las conmemoraciones del 77º aniversario del primer transporte de prisioneros polacos.
Beata Szydlo dio las declaraciones durante las conmemoraciones del 77º aniversario del primer transporte de prisioneros polacos.

"Estas palabras no tendrían que ser pronunciadas nunca en este lugar por un primer ministro polaco", afirmó Donald Tusk en su cuenta Twitter en polaco.

"La primera ministra polaca utilizó la crueldad de Auschwitz para que los polacos tengan miedo de los refugiados", estimó por su parte Katarzyna Lubnauer, presidente del grupo parlamentario Nowoczesna (liberal, oposición).

El presidente de la asociación cristiana de familias de Auschwitz, Krzysztof Utkowski, citado por la página web WP.pl, estimó que las afirmaciones de Szydlo eran "un grave error".

El portavoz del gobierno, Rafal Bochenek, reaccionó por su parte en Twitter: "El que tiene malas intenciones puede encontrarlas en cada declaración", y propuso a los críticos el discurso completo de Szydlo, en el que rinde homenaje a las víctimas de Auschwitz y al heroísmo de los polacos.

Después de múltiples avisos, Bruselas lanzó el martes acciones legales contra Polonia, Hungría y República Checa, ante su negativa a acoger refugiados desde Italia y Grecia.

Entre 1940 y principios de 1945, la Alemania nazi exterminó en Auschwitz-Birkenau cerca de 1,1 millón de personas, en su mayoría judíos originarios de varios países europeos. Este campo, donde 80.000 polacos no judíos, 25.000 gitanos y 20.000 soldados soviéticos perdieron la vida, fue liberado por el Ejército Rojo en enero de 1945.