Castro tras sustituir a su hermano puso en marcha reformas para tratar de hacer eficiente el sistema económico centralizado, de corte soviético, que la isla ha seguido por medio siglo

 3 marzo, 2014

La Habana

El gobierno de Raúl Castro busca reducir una abultada nómina estatal de cinco millones de funcionarios.
El gobierno de Raúl Castro busca reducir una abultada nómina estatal de cinco millones de funcionarios.

El presidente cubano Raúl Castro exigió a los dirigentes de todos los niveles hacer "observaciones críticas" a sus reformas, arremetiendo contra la pasividad de algunos responsables y solicitando la eliminación del verticalismo, informó este lunes el diario oficial Granma.

"No es perfecto lo que hacemos, a veces nos falta experiencia en algunos temas y cometemos errores, por eso cada asunto tiene que estar sometido constantemente a las observaciones críticas", dijo Castro en una reunión del Consejo de Ministros, celebrada el sábado.

El gobernante arremetió contra la pasividad con que dirigentes de niveles intermedios y de base acatan las orientaciones del gobierno y del Partido Comunista (único), y pidió eliminar el verticalismo que ha prevalecido en la isla por décadas.

"Nos hemos acostumbrado a que las indicaciones lleguen de arriba y eso debe cambiar. Los órganos de dirección, desde el municipio de Sandino hasta el de Maisí (en los extremos occidental y oriental de la isla) tienen que emitir opiniones", dijo Castro.

No obstante, enfatizó que los dirigentes no deben emitir sus observaciones críticas en cualquier momento y lugar.

"Ellos tienen que emitir opiniones en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta", dijo el gobernante, de 82 años.

Raúl Castro, que sustituyó en el mando a su hermano enfermo Raúl en 2006, puso en marcha reformas para tratar de hacer eficiente el sistema económico centralizado, de corte soviético, que la isla ha seguido por medio siglo.

Las reformas han abierto mayor espacio a los negocios y trabajo privado, aunque el gobierno controla todavía más del 90% de la economía de la isla.

Junto con las reformas económicas, Raúl Castro ha acabado con numerosas restricciones que pesaban sobre los cubanos, eliminando las barreras para viajar al exterior y prohibiciones como las de hospedarse en hoteles o contratar servicios de telefonía celular.