24 marzo, 2015

Salt Lake City, Utah AP Utah se convirtió ayer en el único estado de Estados Unidos en permitir ejecuciones a reos por fusilamiento, luego de que el gobernador, Gary Herbert, promulgó una ley que permite el controversial método cuando no estén disponibles las sustancias para la inyección letal.

Herbert ha dicho que encuentra el fusilamiento “un tanto grotesco”, pero que Utah es un estado con pena capital y necesita un plan alterno de ejecución en caso de que persista el desabastecimiento en los narcóticos para la inyección letal.

“Lamentamos siempre que alguien que comete un horrendo crimen como el homicidio agravado amerite la pena de muerte, y preferimos utilizar el método principal de la inyección letal cuando la sentencia es dictada”, señaló el portavoz de Herbert, Marty Carpenter.

“Sin embargo, cuando un jurado toma la decisión y un juez firma la sentencia de muerte, ejecutar dicha orden es obligación del Poder Ejecutivo”.

Los estados han tenido dificultades para mantener sus inventarios de fármacos debido a que los fabricantes europeos que se oponen a la pena capital rehúsan vender los componentes de la inyección letal a prisiones estadounidenses.

El promotor de la ley, el representante republicano Paul Ray, argumentó que un equipo entrenado de tiradores es “más rápido y decente” que el largo proceso involucrado en las inyecciones letales mal aplicadas, o incluso cuando resultan de acuerdo con lo planeado.

Aunque la próxima ejecución de Utah probablemente no se dé en algunos años, Ray quiere definir un método de respaldo desde ahora.

Quienes se oponen a la medida señalan que los fusilamientos son barbáricos, y la Unión Americana de Libertades Civiles de Utah comentó que la propuesta hace que el estado “luzca retrógrado y perdido”.

Legisladores de Utah dejaron de presentarle a los reos la opción de fusilamiento en 2004, porque el método atraía un intenso interés de la prensa y restaba atención a las víctimas.

Utah es el único estado en los últimos 40 años en realizar una ejecución de ese tipo, con tres fusilamientos desde que la Corte Suprema Federal restauró la pena capital en 1976.

La última fue en 2010, cuando Ronnie Lee Gardner fue ejecutado por cinco oficiales de policía con rifles Winchester calibre .30 en un evento que generó interés internacional y la condena de muchos.

Gardner asesinó a un cantinero, y después mató a tiros a un abogado e hirió a un agente judicial durante un intento de escapar de la corte en 1985.

La viuda del agente judicial, VelDean Kirk, señaló que apoya los esfuerzos del estado por restaurar el fusilamiento.

El hermano de Gardner recientemente se manifestó en contra. Randy Gardner dijo que no condona las acciones de su hermano, pero cree que el fusilamiento es bárbaro.