12 junio
El presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en Washington.
El presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en Washington.

Los Ángeles, EE. UU.

Un tribunal de apelaciones mantuvo en vigencia el lunes el bloqueo a la prohibición migratoria presentada por el presidente Donald Trump contra viajeros de seis países de mayoría musulmana, el último en una serie de reveses judiciales contra la controvertida medida.

La corte federal de apelaciones del 9.º circuito mantuvo en en gran parte el bloqueo impuesto a la medida por un tribunal de menor jerarquía, aunque expresó que el gobierno tiene el derecho de revisar el proceso para impedir la entrada de viajeros al país.

"La inmigración, incluso para el presidente, no es resorte de una sola persona", señaló la decisión. "El presidente, al emitir una orden ejecutiva, excedió el alcance de la autoridad delegada en él por el Congreso".

"Confirmamos la decisión" que bloquea un decreto presidencial que prohíbe la entrada a Estados Unidos de "ciudadanos de seis países por 90 días", escribió la corte de apelaciones de San Francisco, California.

"El tribunal de primera instancia no abusó de su poder al establecer una suspensión preliminar nacional", agregó el documento.

Argumento débil. La corte citó un informe del Departamento de Seguridad Nacional, el cual señaló que la nacionalidad "no es un indicador fiable de la potencial actividad terrorista" y que los ciudadanos de los países cubiertos por el decreto (Irán, Somalia, Libia, Siria, Sudán y Yemen) "raramente están implicados en actividades terroristas en Estados Unidos".

El Tribunal consideró en particular que el mandatario no ha demostrado suficientemente que la entrada de los ciudadanos de los seis países mencionados, de población en su mayoría musulmana, "perjudicaría los intereses de Estados Unidos".

La argumentación recuerda además que el presidente Trump, en un tuit del 5 de junio, declaró: "Necesitamos una prohibición de viaje (a EE. UU.) para algunos países PELIGROSOS", sin explicar exactamente por qué o cómo sus ciudadanos podrían amenazar a Estados Unidos.

En una conferencia de prensa el lunes, el portavoz del gobierno, Sean Spicer, señaló que el presidente estaba estudiando el fallo del tribunal de San Francisco, que ha criticado en repetidas ocasiones, y que el gobierno "sigue creyendo que el decreto presidencial es legal y será mantenido por la Corte Suprema".

El propio gobernante presenta la medida como necesaria para luchar contra el terrorismo y apeló, a principios de junio, a la Corte Suprema, el más alto tribunal de Estados Unidos, para tratar de revivir el decreto.

El ministro de Justicia del estado de Washington (oeste), Bob Ferguson, al frente de la lucha contra la criticada medida, saludó la suspensión del decreto "anticonstitucional", según dijo.

A fines de enero, la primera versión del decreto, por el que Trump quería cerrar las fronteras de Estados Unidos a todos los refugiados y ciudadanos de siete países de mayoría musulmana por 90 días, había provocado una onda de choque en el mundo y un caos en los aeropuertos estadounidenses.

Su aplicación fue suspendida el 3 de febrero por un juez federal en Seattle (Washington, oeste). La segunda versión del decreto -que redujo la lista de países prohibidos a seis, sin Irak- también fue bloqueada por la Justicia.

El lunes, el ministro de Justicia de Hawai también llamó a los nueve jueces de la Corte Suprema a mantener el bloqueo del decreto, que "carga en forma desproporcionada contra los estadounidenses musulmanes y denigra el Islam", mientras erosiona la libertad religiosa.