22 mayo, 2015

Ciudad de Guatemala. AFP. El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, destituyó ayer a tres de sus ministros, en un intento por aplacar la protesta ciudadana ante los escándalos de corrupción que sacuden su gobierno, aunque algunos analistas estiman que las presiones seguirán en los próximos días.

El mandatario anunció la salida de los ministros de Gobernación , Mauricio López; de Medio Ambiente, Michelle Martínez, y de Energía y Minas, Edwin Rodas, así como el del jefe del servicio de Inteligencia del Estado, el exministro de Defensa Ulises Anzueto.

El cese de López, un militar retirado como el propio Pérez, es la más sensible de las tres, debido a que es considerado como uno de los hombres más cercanos de su entorno.

López era el encargado de la seguridad pública y el ejecutor de la política de “mano dura” contra la criminalidad, que fue la principal promesa de campaña de Pérez y que hasta ahora no ha podido cumplir.

Las bajas en el gabinete ocurren en un contexto de intensa presión de la sociedad civil, que ha salido a las calles a protestar tras revelarse, a mediados de abril, la existencia de una red de defraudación fiscal en las aduanas, un escándalo que provocó la renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti en mayo .

López es uno de los hombres de confianza del mandatario. | EFE
López es uno de los hombres de confianza del mandatario. | EFE

El miércoles, un nuevo escándalo de corrupción salió a la luz, al ser arrestados los jerarcas del Banco de Guatemala (Central), Julio Suárez, y del Seguro Social, el militar Juan de Dios Rodríguez –también cercano a Pérez– acusados de un fraude de unos $15 millones en contra de esta última institución.

Las calles de la capital, que en días anteriores fueron escenario de masivas protestas, tenían ayer una apariencia de normalidad, pero en las redes sociales se multiplicaban las convocatorias a realizar nuevas protestas en los días venideros.

Las destituciones de ministros fueron interpretadas por analistas políticos como un resquebrajamiento del Gobierno y algunos aventuraron la tesis de que esa medida preludia una eventual renuncia del mandatario, quien, no obstante, aseguró que seguirá en el cargo.