Según la oposición, se registró una abstención 'masiva', incluso en feudos del sandinismo

 6 noviembre, 2016

Managua

Los nicaragüenses acudieron el domingo a las urnas en un ambiente de calma y baja participación, en unas elecciones polémicas por la ausencia de observadores internacionales y el abrumador dominio del presidente Daniel Ortega, quien aspira a ganar su tercer mandato consecutivo.

Las urnas cerraron a las 6 p. m., como estaba previsto, pero las votaciones continuaron en algunas mesas donde todavía había afluencia de electores, anunció Ortega.

El mandatario afirmó que el proceso electoral fue "inédito" debido al bajo nivel de confrontación. "No nos lanzamos mensajes de odio ni nos tocamos tambores de guerra".

"Estas elecciones han sido acompañadas por periodistas locales y del mundo, así como expertos electorales de nuestra América para acompañar a la autoridad, no para suplantarla", agregó el mandatario, quien rechazó permitir la presencia de observadores internacionales, a quienes calificó como "sinvergüenzas".

El gobierno accedió a una limitada presencia de miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en calidad de visitantes.

La oposición estimó que hubo una abstención "masiva" aun en lugares donde es tradicional la influencia del partido de Ortega, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

"Es evidente en todo el país que el abstencionismo ha sido masivo. Nosotros hemos calculado del 70% al 80% de abstención" de acuerdo con informes preliminares, afirmó la dirigente del opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD) Violeta Granera, en rueda de prensa en Managua.

La oposición, que quedó fuera de la contienda por fallos judiciales atribuidos a una maniobra del gobernante, hizo un llamado a la abstención a efecto de justificar una nueva convocatoria a otras elecciones con transparencia.

¿Cuántos votaron? "He recorrido en León (oeste) muchos centros de votación y la (ausencia) de gente confirma que (la) abstención es altísima. Ya no hay forma de inventar votos en la farsa", dijo el exdiputado opositor Carlos Langrand.

A primera hora del domingo, las autoridades electorales se mostraron satisfechas con la afluencia de votantes, pero la organización civil nicaragüense Panorama Electoral la calificó de "rala" (escasa).

El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, aseguró en cambio que "hay mucha gente concurriendo a ejercer su voto" en diferentes puntos del país y anunció que el reporte de resultados estaría entre las 9 p. m. y las 9:30 p. m.

Imágenes de televisión desde el Caribe y las comunidades por donde pasará el proyecto de canal interoceánico mostraron escasa presencia de votantes en las mesas electorales.

En Nueva Guinea, una de esas comunidades ubicadas el este de Managua, fue quemado por desconocidos un centro de votación con toda la documentación electoral, reportaron medios de prensa, aunque el dato no fue confirmado oficialmente.

La Iglesia católica, preocupada por las acciones contra políticos opositores que generaron intranquilidad dentro y fuera del país, exhortó hace dos meses a reflexionar sobre si votar o no, pero durante la jornada electoral sus miembros mandaron mensajes contradictorios.

El domingo temprano, el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal, instaba a sufragar, pero horas después Juan Abelardo Mata, obispo de Estelí y secretario de la Conferencia, pidió no participar "para no avalar un proceso ilegal y que no cumple con las garantías de transparencia".

Alrededor de 4 millones de nicaragüenses estaban convocados para elegir al presidente y vicepresidente, 90 diputados de la Asamblea Nacional y 20 representantes del Parlamento Centroamericano (Parlacén).

Ortega aspira la segunda reelección consecutiva tras llegar al poder en el 2007.