Por: Víctor Hugo Murillo S. 25 mayo, 2015

Guatemala se mueve últimamente, sacudida por dos grandes escándalos de corrupción. El país camina hacia elecciones presidenciales y legislativas en setiembre, en medio de un clima de protesta, desencanto y efervescencia.

Un escándalo por defraudación tributaria , conocido como “la línea” y por el cual hay 21 detenidos, puso al presidente Otto Pérez Molina contra la pared pues en él están involucrados altos funcionarios. La marea forzó la renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti.

La semana anterior se conoció un fraude contra el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) , por unos $14,5 millones y por el que están presas 17 personas, entre ellos los presidentes del Banco de Guatemala (central), Julio Suárez, y del IGSS, Juan de Dios Rodríguez.

Renzo Rosal, académico de la Universidad (jesuita) Rafael Landívar y miembro del Foro Guatemala (compuesto por 20 organizaciones civiles), conversó con La Nación sobre el momento actual en su país. Este es un resumen:

Guatemala está sacudida por denuncias de corrupción. ¿Se está dando un despertar de la conciencia cívica popular?

Creo que sí. Estamos, de pronto, en los primeros pasos de tener una ciudadanía más atenta, más informada y, por lo tanto, más consciente, intentado desmarcarse y alejarse de esta línea de la pasividad que ha sido una característica en las últimas décadas en Guatemala para pasar a ser más activa. La movilización que se ha dado es importante; sin embargo, apenas estamos en una etapa embrionaria.

”Hemos hecho un clic que se expresa en el hastío e inconformidad sobre un tema que en Guatemala hemos sido demasiado tolerantes.

”Estamos ya hablando de casos (de corrupción) paradigmáticos, de una magnitud, de unos niveles de colusión de las actuales autoridades que no habíamos visto en otros momentos.

”De ahí, los pedidos de justicia, de no más impunidad, de continuación de la Cicig (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala) , de no más corrupción de esta naturaleza. Es un mensaje más unísono, proveniente de diversos sectores y esto es lo que le da vitalidad a estas movilizaciones”.

¿Cómo se explica la persistencia de la corrupción?

La corrupción ha estado íntimamente vinculada con un sistema poroso, en el cual los partidos se han desdibujado por la presencia de otro tipo de intereses que se han conectado entre sí y creado este alto nivel de corrupción en las últimas cinco décadas. En esta complejidad del fenómeno tienen que ver dos factores: la existencia de grupos ilegales que son, como quien dice, el “aporte” de Guatemala al mundo y que le dan a la corrupción un tono distinto.

”Ya no se trata simplemente de sobornos, chantajes, tráfico de influencias, sino de la existencia de cuerpos, antes paralelos pero ahora enquistados en el Estado, que reproducen y magnifican esa corrupción, y dan como resultado el segundo factor: la vinculación que tienen con los funcionarios del aparato del Estado. Antes eran los cuadros de abajo, pero ahora se necesita coludir a las estructuras del más alto nivel”.

Días antes de que se conociera el escándalo de defraudación tributaria, el presidente Pérez no se mostraba muy convencido de la necesidad de prorrogar el mandato de la Cicig. ¿Influyó esta revelación en su decisión pedir a la ONU la continuidad de la misión de la Cicig?

Tanto el caso de “la línea” como el del IGSS apuntan a la vinculación más directa, más explícita, de la cúpula política del binomio presidencial. Primero, Roxana Baldetti con “la línea” y este caso del IGSS apunta más directamente a los cuadros más cercanos y a la figura del presidente.

”No solo el presidente, sino otros sectores, como los empresarios y otros han tenido bastante distancia con la Cicig desde su instalación (en el 2007) y mantenían la posición de no más Cicig dizque por soberanía, no más intervención, capacidad nacional... El caso de “la línea” aparece en un momento justo pues devela que la presencia de estructuras que se enquistan en las instituciones del Estado justifica la presencia de la Cicig.

Entonces, la decisión del presidente no es algo consciente, no es producto de una reflexión profunda, sino impuesta por las circunstancias. El apoyo a la Cicig, circunstancial o no, muestra contundentemente la existencia de esas estructuras paralelas, que en este gobierno se han reproducido y fortalecido, con lo cual vemos casos que demuestran la sofisticación de esta corrupción”.

De no haber estado presente la Cicig, ¿se habrían destapado los casos de defraudación fiscal y el fraude a la seguridad social?

Muy difícilmente, por varias razones: no existen las condiciones en el Ministerio Público ni la suficiente fuerza para poderse hacer cargo de una investigación de esta naturaleza.

”Lo segundo, es el conjunto de redes de intereses que están alrededor del caso “la línea” y del IGSS que no hubiera sido sujeto de una atención tan minuciosa como lo hizo la Cicig. Estamos hablando de investigaciones con miles de pruebas que incluyen fotografías, videos, escuchas telefónicas... No hay en Guatemala una institución que tenga esa capacidad de tocar siquiera una parte de ese gran pulpo”.

Una eventual renuncia del presidente Pérez, ¿tendría alguna utilidad?

Hay un reclamo ciudadano cada vez más fuerte en pedir la renuncia del presidente , que ha perdido apoyo, pero, al mismo tiempo, las destituciones de tres ministros apuntan a que él está intentado mantener un poco de oxígeno, quemando aquellos cartuchos que, evidentemente, le están minando su territorio y que le están restando margen de maniobra. Está intentando tener un poquito más de tiempo.

”La salida del presidente, más allá de que calmaría los ánimos, no soluciona el problema. Al contrario, la renuncia puede precipitar escenarios que no son necesariamente medibles. Por ejemplo, asumiría el vicepresidente Alejandro Maldonado, recién elegido en este marco de crisis, pero él no tiene el apoyo político. Llega por emergencia. Además, habría que signar otro vicepresidente... Esto podría crear condiciones para un escenario maximalista, que puede ser desde más movilizaciones ciudadanas buscando procesos de reforma del Estado o buscando una constituyente y alternativas muy radicales que, a la vez, podrían avivar opciones como un golpe de Estado.