Desde el inicio de las tensiones, 1.532 colombianos han sido deportados y 18.377 han regresado a su país por miedo a ser expulsados

 21 septiembre, 2015
El 19 de agosto Nicolás Maduro decretó el estado de excepción en puntos fronterizos y ordenó su cierre, tras un ataque a una patrulla venezolana que dejó tres heridos.
El 19 de agosto Nicolás Maduro decretó el estado de excepción en puntos fronterizos y ordenó su cierre, tras un ataque a una patrulla venezolana que dejó tres heridos.

Quito

Tras un mes de distanciamiento diplomático, los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Nicolás Maduro, se reúnen este lunes en Quito para intentar frenar la escalada de tensiones en la frontera a causa de los cierres limítrofes dispuestos por Caracas.

Los dos mandatarios se reencontrarán a partir de las 1 p. m. (hora de Costa Rica) en el Palacio de Carandolet —sede presidencial ecuatoriana—, a instancias de los gobiernos de Ecuador y de Uruguay.

Los presidentes Rafael Correa y Tabaré Vázquez, quienes ejercen las presidencias pro tempore de la Celac y la Unasur, dos de los mayores bloques regionales, acompañarán la cita.

Los días previos al encuentro estuvieron cargados de acusaciones de lado y lado que anticipan una discusión difícil, de la que quizá no salga una solución definitiva a la crisis, según dejó entrever Santos.

"Viajamos (...) a Ecuador con las mejores intenciones, pero sin grandes expectativas", dijo el mandatario en un mensaje enviado desde Twitter la noche del domingo.

Maduro también prevé un diálogo "muy duro". "Me voy a reunir con el presidente Santos, y uno de los temas que le llevo, que es duro, pero tenemos que ver la cruda realidad: ¿ Van a combatir el narcotráfico en Colombia, sí o no?, afirmó el líder venezolano.

Con un largo historial de incidentes en su porosa frontera de 2.119 km, las relaciones entre Colombia y Venezuela entraron hace un mes en una grave espiral de tensiones.

El 19 de agosto Maduro decretó el estado de excepción en puntos fronterizos y ordenó su cierre, tras un ataque a una patrulla venezolana que dejó tres heridos.

El jefe de Estado culpó de la acción a paramilitares colombianos implicados en el narcotráfico y emprendió una cruzada para sanear la frontera del millonario contrabando de mercancías, principalmente de gasolina, y que es estimulado por las diferencias abismales de precios entre países.

Desde entonces han sido deportados 1.532 colombianos y 18.377 han regresado a su país por miedo a ser expulsados, según cifras de la ONU.

Bogotá y Caracas se distanciaron aún más con el llamado a consultas de sus embajadores.

A raíz del éxodo de colombianos, muchos de los cuales huyeron por trochas con sus enseres a cuestas, Colombia ha denunciado "un drama humanitario", agravado según Bogotá por violaciones a los derechos humanos por parte de autoridades venezolanas.

Acosado por una grave crisis económica de cara a las elecciones legislativas de diciembre, Maduro ha negado los señalamientos y ampliado el cierre a otras áreas fronterizas, al tiempo que endureció su discurso contra Bogotá.

La crisis escaló en la última semana con las denuncias de Colombia sobre tres incursiones aéreas y una terrestre en su territorio por parte de fuerzas venezolanas.