25 noviembre, 2015

Brasilia

Vista general de la sede de la petrolera brasileña Petrobras, ubicada en Río de Janeiro, Brasil.
Vista general de la sede de la petrolera brasileña Petrobras, ubicada en Río de Janeiro, Brasil.

La policía brasileña detuvo, este miércoles, al senador oficialista Delcidio Amaral, el primer legislador protegido por fueros que es arrestado por el multimillonario fraude a la estatal Petrobras que desató un sismo en el gigante sudamericano.

Amaral es el líder del gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en la cámara alta y fue capturado en Brasilia. En la misma operación fue llevado a prisión André Esteves, CEO del banco de inversión BTG Pactual, en Rio de Janeiro, y un abogado ligado al legislador.

"Es prisión preventiva. Fue apresado en Brasilia y ya llegó a la dependencia de la policía", dijo una asesora de comunicación de la procuraduría de la república sobre la detención de Amaral.

Las fuerzas de seguridad actuaron a pedido de la fiscalía y con autorización de la Corte Suprema de Justicia luego que los investigadores detectaran "indicios de que el senador, junto con el abogado y el banquero, estarían obstaculizando las investigaciones", según relató una asesora del máximo tribunal.

El ministro de la corte, Teori Zavascki, ordenó el arresto para evitar que Amaral influyera sobre Néstor Cerveró, exjefe del área internacional de Petrobras que negocia un acuerdo de colaboración con la justicia a cambio de una reducción en su condena.

El exdirectivo ya enfrenta una condena a cinco años de cárcel por lavado de dinero.

Amaral es el primer congresista en actividad en ser detenido por la causa que busca develar la gigantesca red de sobornos y desvío de dinero que drenó más de $2.000 millones de Petrobras.

Su captura vuelve a golpear en el centro del PT tras el arresto de José Dirceu, ex jefe de Gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y de su ahora extesorero Joao Vaccari. Incluso el propio Lula fue llamado a dar su testimonio ante la justicia.

El caso Petrobras es considerado el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil y sus revelaciones han regado de sospechas, acusaciones y desencadenado detenciones en la élite brasileña.

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