4 junio
El candidato del PRI, Alfredo del Mazo, emitió su voto este domingo en Huixquilucan durante la elección estatal.
El candidato del PRI, Alfredo del Mazo, emitió su voto este domingo en Huixquilucan durante la elección estatal.

Toluca

El Estado de México, el más poblado y codiciado bastión electoral del país, votaba este domingo en unos comicios donde el oficialista PRI se juega su futuro frente a una agrupación que promete acabar con los vicios de la política, anticipando la batalla del 2018 por la presidencia.

Los electores de dicho estado, de más de 16 millones de habitantes, acudían durante una jornada sin mayores incidentes a escuelas y otras instalaciones donde algunas casillas electorales abrieron puntualmente a las 8 a. m., mientras otras se instalaron con retraso.

El resultado de los comicios podría romper con casi 90 años de dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en favor del retador Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), fundado hace menos de tres años.

Las últimas encuestas publicadas el miércoles dieron un empate técnico entre la apuesta del PRI, Alfredo del Mazo, y la aspirante de Morena, Delfina Gómez.

"Les pido a las instituciones electorales que hagan su trabajo como debe de ser, que apoyen en ese sentido de ser equitativos", dijo Gómez a periodistas tras votar en una escuela del municipio de Texcoco, donde fue alcaldesa del 2013 al 2015.

Gómez, una maestra de escuela de 54 años que promueve un gobierno austero, ganó vuelo propio por ser la antítesis del priista Del Mazo, de 41 años y heredero de la dinastía que ha regido el estado por décadas. Su padre y su abuelo fueron gobernadores y es primo del actual presidente Enrique Peña Nieto.

Espero "que sea una jornada en donde se respete el voto y se respeten las instituciones", dijo el oficialista tras votar en el rico municipio de Huixquilucan.

"El futuro del priismo y del país" dependen del triunfo del PRI, advirtió Del Mazo durante el cierre de su campaña, cuyo fuerte respaldo gubernamental activó alertas de fraude entre sus oponentes, que denuncian una presunta compra de votos.

Delfina "no ha comprado a la gente con nada, ni con despensas, ni con regalos, ni con dinero", dijo a la AFP Georgina Pineda, vecina de Texcoco de 57 años. "Siempre ha sido honesta", agregó.

Horas antes, el consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), Marco Antonio Baños, reconoció que la del Estado de México es "una elección competida" que vigilarán de cerca y se comprometió a apoyar a los organismos electorales estatales si surgiera algún incidente.

Son 11,4 millones los inscritos para votar en el Estado de México aunque en comicios anteriores, de 2005 y 2011, la participación resultó menor al 50%.

Los estados de Coahuila y Nayarit también eligen gobernador este domingo, mientras que Veracruz renovará alcaldías.

Autoridades electorales de dichas entidades, donde votan unas 8,5 millones de personas, reportaban una jornada sin incidentes.

De no obtener un triunfo en el Estado de México, el PRI vería sepultadas sus posibilidades de retener la presidencia en el 2018, mientras que el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, un veterano populista de izquierda que postuló y perdió en dos ocasiones la presidencia, recibiría un potente espaldarazo a su esperada candidatura.

"El Estado de México es el principio del gran choque político que va tener lugar el año entrante", resumió el historiador Lorenzo Meyer.

López Obrador, conocido como AMLO y a quien sus detractores acusan de ser un autoritario que llevaría al país por la ruta de naciones como Venezuela, fue presencia constante en la campaña de Gómez.

Sus simpatizantes lo ven como el verdugo de la élite política que encarna el PRI, que gobernó México por más de 70 años hasta el 2000, entre luces y sombras de tiranía y corrupción.

El conservador Partido Acción Nacional (PAN) y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que compiten sin mayores opciones, también sufrirían con un triunfo de Morena, según analistas.