Se necesitan $5.000 millones este año para la ayuda humanitaria

 10 julio, 2015

Beirut AFP El número de refugiados sirios supera ya los cuatro millones, la mayoría en la miseria y soñando con emigrar a Europa, tras perder la esperanza de regresar a su país, asolado por la guerra.

“Es la mayor población de refugiados de un solo conflicto en una generación”, afirmó el jueves Antonio Guterres, responsable del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) que publicó el número de 4.013.000 sirios que han huido del país desde 2011.

“Es una población que necesita ayuda del mundo y se hunde cada vez más en la miseria”, dice. La mayor parte de los refugiados se encuentra en los países vecinos de Siria, en particular Turquía (1,8 millones) y Líbano (1,1 millones).

El Acnur ha contabilizado un aumento de un millón de refugiados en 10 meses y prevé que para finales del 2015 habrá 4,27 millones.

“No pensamos más volver a Siria. Lo que nos preocupa es el día a día, cómo garantizar la vida de nuestros hijos”, dice Yassín al-Alí, de 45 años, refugiado desde el principio del conflicto en Minié en el norte de Líbano.

Vive con su esposa y sus tres hijos en un lugar informal que carece de electricidad y agua potable, perdido en campos agrícolas donde trabajan refugiados para conseguir algunos ingresos.

Abandono. Nadie hace nada para poner fin al conflicto, para que podamos volver a casa”, dice este hombre procedente de Homs (centro).

Muchos comparten este sentimiento de abandono.

“Con los años, nos hemos dado cuenta de que las promesas que hicieron Estados Unidos y otros países se las llevó el viento”, asegura Usama al-Raqa, de 22 años, quien no ha podido empezar la universidad por la guerra.

“Sueño con ir a Europa”, dice delante de su carpa en el campo de Minié. “Los europeos comen y duermen en casas. En cambio, nosotros no tenemos techo y todo el mundo considera que somos un lastre”.

El conflicto, activado por la represión del régimen de un movimiento de protesta pacífico en marzo del 2011, oponía en un primer momento al Ejército y a los rebeldes sirios, pero se complicó con la implicación de los kurdos y los yihadistas procedentes del extranjero.

Más de 230.000 personas han muerto, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), mientras que unos 7,6 millones se han desplazado en el interior de Siria, que contaba con 23 millones de habitantes al principio de la guerra.

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“El deterioro de las condiciones hace que cada vez más refugiados vayan a Europa e incluso más lejos, pero la gran mayoría se queda en la región”, subraya el Acnur, que denuncia el trabajo de menores y los matrimonios de niñas como consecuencia de la creciente pobreza.

Guterres estima que se necesitan $5.000 millones para la ayuda humanitaria este año, incluida la ayuda a los países desbordados por el flujo de refugiados.

El responsable del Acnur pide a la Unión Europea que comparta el peso de los vecinos de Siria. Sin embargo, ayer la UE retrasó hasta el día 20 su decisión final sobre las cuotas de asilo.

Esto ocurrió después de que España y Austria rechazaron el sistema propuesto por la Comisión para la distribución de 40.000 demandantes de Siria y Eritrea que se encuentran en Italia y Grecia desde abril pasado.

Los refugiados sirios constituyen cerca de la mitad de los 137.000 migrantes llegados a Europa en los últimos seis meses, a través del Mediterráneo, en embarcaciones precarias.

“Si queremos evitar que toda una generación pierda definitivamente la fe en la humanidad, esto tiene que cambiar rápidamente”, advierte la ONG Oxfam.