3 noviembre, 2014

Washingtond AP Al explicar su sorpresivo movimiento del viernes para inyectar más estímulos al sistema financiero, el Banco de Japón citó un factor principal: los precios están demasiado bajos.

Las autoridades bancarias están preocupadas de que los precios comiencen a estancarse, en especial en medio de los bajos precios del petróleo y la desanimada demanda del consumidor.

El banco central dijo que, de no hacer algo, Japón podría caer en la “mentalidad deflacionaria ” que ha afectado a la tercera economía del mundo la mayor parte de las últimas dos décadas.

Una inflación extremadamente baja podría verse como indicio de una economía sana, pero puede ser tan destructiva para la economía como el incremento desmedido en los precios.

El Banco de Japón y otros bancos centrales importantes creen que 2% es una cifra saludable de inflación de largo plazo.

El dato más reciente japonés muestra que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, está cerca del 1%.

Esto fue lo que en parte hizo que el banco expandiera la compra de bonos del Gobierno y otros activos de entre 10 y 20 billones de yenes (de $91.000 a $181.000 millones) a unos 80 billones de yenes ($725 millones) anualmente. Al inyectar más dinero a la economía, el Gobierno espera elevar las expectativas de mayor inflación, alentar a la gente a gastar y alimentar el crecimiento.

Otros motivos por el que la bajísima inflación es perjudicial es que cuando los precios apenas se mueven, muchas personas y empresas posponen sus compras.

¿Por qué apresurarse si el mismo precio, o menor, estará disponible en seis meses? Este retraso lastra el gasto del consumidor, que es motor de la economía.

Por otro lado, cuando los precios no suben, tampoco se incrementan las ventas de la empresas o los salarios. Es decir, si las ganancias no crecen los trabajadores tampoco reciben incrementos salariales.

Una inflación extremadamente baja amplía la carga de las deudas. Cuando el ingreso permanece estancado o incluso disminuye, pagar los créditos se convierte en una carga más pesada.

También existe el riesgo de algo peor, la deflación: una amplia caída en precios, salarios y el valor de otros activos. La deflación puede incluso detonar una recesión.

Entusiasmo. En todo el mundo, los inversionistas respondieron colocando dinero en acciones anticipando que la medida significaría rendimientos de bonos más bajos, precios de acciones más altos y un yen más barato, lo que haría que los artículos japoneses sean más baratos para los mercados externos.

Después de los anuncios del Gobierno, el índice bursátil japonés Nikkei 225 repuntó 4,8% para cerrar a su nivel más alto en siete años, y el dólar subió 2% frente al yen. Las bolsas de valores de Europa también subieron, así como el Dow Jones en Nueva York.