Vicepresidente dice que medir lo que produce el Estado es complicado

Por: Patricia Leitón 8 febrero, 2016
Inauguración del curso lectivo en el Liceo de Pavas. El Gobierno Central produce principalmente servicios, por ejemplo, los de educación y se caracteriza porque no cobra o cobra poco por ellos, por ello se valoran al costo a diferencia del resto de sectores. Pese a ello hay una diferencia significativa entre el producto y la remuneración. | MELISSA FERNÁNDEZ/ARCHIVO.
Inauguración del curso lectivo en el Liceo de Pavas. El Gobierno Central produce principalmente servicios, por ejemplo, los de educación y se caracteriza porque no cobra o cobra poco por ellos, por ello se valoran al costo a diferencia del resto de sectores. Pese a ello hay una diferencia significativa entre el producto y la remuneración. | MELISSA FERNÁNDEZ/ARCHIVO.

En el 2012, el Gobierno General aportó un 16% de la producción neta de ese año y pagó un 30% del total de remuneraciones.

Para este efecto, el Gobierno General incluye a los tres poderes del Estado, entre otros sectores.

Por otro lado, ese mismo año los hogares aportaron un 21% de la producción neta anual y recibieron un 8% de los pagos.

Los datos provienen del nuevo producto interno bruto (PIB) que calculó el Banco Central para el año 2012, pero con base en la estructura productiva de ese año y no en la de 1991, como se venía haciendo hasta ahora.

La producción neta se refiere al valor agregado, que es lo que cada sector aporta al producir un bien o servicio. Se considera el valor bruto de la producción menos los insumos intermedios.

El valor agregado para producir una cédula, por ejemplo, es la suma de los sueldos y salarios a los empleados, más cargas sociales, impuestos de planilla y la depreciación de propiedad, planta y equipo, explicó Henry Vargas, director del departamento de Estadística Macroeconómica del Banco Central (BCCR).

El funcionario detalló que un factor que puede influir en los resultados es que la producción del Gobierno General se clasifica como producción de “no mercado” porque se vende a precios económicamente no significativos.

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Por lo tanto, al cuantificar la producción del Gobierno no se suman los excedentes, como sí sucede en otros sectores que venden a precios de mercado.

No obstante esta aclaración, el economista Hermann Hess llamó la atención de que la diferencia entre producción y remuneraciones del Gobierno es grande y sugieren la urgencia de investigar los temas distributivos, de política económica y de eficiencia relacionados con este sector.

En el tema de los hogares, explicó Hess, los resultados reflejan, entre los factores principales, el trabajo informal mal remunerado en comparación con su aporte a la producción.

En este sector se incluyen a las personas que laboran desde su vivienda sin estados financieros separados de las cuentas del hogar.

Consultado sobre estos datos, el vicepresidente de la República y economista, Helio Fallas, comentó que el Gobierno y los demás son sectores diferentes en su producción y hay dificultades metodológicas complicadas al realizar comparaciones.

El coordinador del Programa Estado de la Nación, Jorge Vargas Cullell, reconoció que hay partes de la administración pública en las cuales el valor agregado es difícil de medir. Respecto a los hogares, ellos detectaron unas 160.000 viviendas en las que se ofrecen servicios con patente, pero sin otras formalidades.

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