El impacto adversode la desaceleración sobre los puestos de trabajo, salarios y distribución delingreso comienza a sentirse, especialmente en América del Sur

Por: Patricia Leitón 6 octubre, 2015
“En los últimos tiempos, sin embargo, estamos viendo que la calidad del empleo se está deteriorando a medida que los asalariados se vuelven trabajadores independientes o pasan de empresas grandes a otras más pequeñas
“En los últimos tiempos, sin embargo, estamos viendo que la calidad del empleo se está deteriorando a medida que los asalariados se vuelven trabajadores independientes o pasan de empresas grandes a otras más pequeñas", dijo Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

San José

Las familias latinoamericanas comienzan a sentir en la pérdida de calidad de puestos de trabajo y en la baja en el ingreso del hogar, tras el impacto de los cuatro años de desaceleración economía, de acuerdo al último informe semestral del Banco Mundial.

En el documento, titulado "Empleos, salarios y la desaceleración latinoamericana", la Oficina del Economista en Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe indica que la expectativa es que la región no crezca en el 2015, con una leve mejora a 1% en 2016, si bien la incertidumbre en torno a este pronóstico es elevada.

"Aún con la desaceleración, los mercados laborales de la región se las han arreglado para permanecer sólidos," dijo Augusto de la Torre, economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

"En los últimos tiempos, sin embargo, estamos viendo que la calidad del empleo se está deteriorando a medida que los asalariados se vuelven trabajadores independientes o pasan de empresas grandes a otras más pequeñas. Los más notable, sin embargo, es el hecho que los trabajadores estén abandonando el mercado laboral por completo, una tendencia particularmente marcada entre los hombres jóvenes y menos educados. A medida que regresan a sus hogares, o a la escuela, sin salario, el ingreso de los hogares pobres podría resentirse aún más".

El informe, publicado previo a las reuniones anuales del Banco Mundial y el FMI de Lima, revela que el crecimiento promedio ponderado de la región se estancará en 2015. Aunque la heterogeneidad dentro de la región persiste y ha variado de manera considerable.

México, América Central y el Caribe, vinculados de manera más directa con los EE. UU., crecieron menos durante el auge de las materias primas o tras la crisis financiera mundial de 2008-2009, pero ahora se están recuperando más rápido. Más concretamente, Panamá, República Dominicana y Nicaragua crecerán a una tasa de 5,9%, 5% y 4,5% respectivamente, bastante por encima del promedio regional.

Los países sudamericanos, afectados de manera más directa por la desaceleración en China y la caída en el precio de las materias primas, muestran una tendencia de crecimiento diferente. Se espera que Bolivia, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay crezcan alrededor de 3% en 2015, Argentina crecerá apenas por encima del 0%, mientras que Brasil, Ecuador y Venezuela exhibirán una tasa de crecimiento negativa.

Chile es un caso algo atípico con un crecimiento de 2,2%, aunque se anticipa que el mismo se recuperará en 2016 luego de haber realizado los ajustes necesarios respecto a la nueva realidad tras el auge de las materias primas.

"La mayoría de los países de la región se encuentra en el medio de un ajuste frente a una nueva realidad con menores ingresos por exportación", dijo De la Torre.

Aquellos países con tipos de cambio flexible han dejado que sus monedas absorban buena parte de este golpe externo. Esto ayuda a disminuir las importaciones de manera inmediata y debería fomentar las exportaciones a largo plazo.

Sin embargo, advierte el informe, este cambio en la actividad económica a favor de las exportaciones probablemente tome tiempo, debido a una menor demanda internacional y a la contracción de los sectores transables no primarios experimentada durante el auge de las materias primas. Aquellos países con suficiente espacio fiscal podrán tomar deuda y así suavizar el ajuste en su cuenta corriente externa. En los países sin flexibilidad fiscal o financiera el ajuste será más complicado.