Por: Óscar Rodríguez 1 septiembre, 2014

El estudio actuarial independiente contratado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y la Superintendencia de Pensiones (Supén), para conocer la realidad financiera del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, revive las diferencias entre ambas instituciones sobre cuál es el método correcto para analizar el sistema.

Tanto la Caja como Supén solicitaron a la firma argentina Melinsky, Pellegrinelli y Asoc., hacer el análisis que cada entidad considera es el correcto para este fondo de pensiones.

La Caja abogó por la metodología conocida como proyecciones demográficas y financieras, que es la técnica usada por la entidad. Mientras que Supén pidió un estudio de balances actuariales.

Un estudio actuarial analiza la viabilidad financiera de un fondo de jubilaciones con un enfoque de largo plazo, de 75 hasta 100 años. Brinda recomendaciones sobre las medidas necesarias para darle sostenibilidad en el tiempo; estas pueden ir desde variar el porcentaje de cotización de los aportantes hasta ajustar la edad y requisitos para la jubilación de los trabajadores.

En el caso del análisis contratado para el IVM, tiene un costo de $125.000 y se entregará en el 2015.

El actuario Rodrigo Arias López, profesor de la Escuela de Matemáticas de la Universidad de Costa Rica, explicó que en los estudios de proyecciones demográficas y financieras, se estiman los flujos de gastos e ingresos en cada año proyectado. Dicha metodología permite conocer el superávit o déficit de un fondo de pensiones en cada uno de los años de la proyección, así como las reservas.

Mientras que en el estudio de balances actuariales se trae el déficit o superávit de un sistema de jubilación a valor presente actuarial, tal como lo hizo, por ejemplo, la empresa argentina Melinsky, Pellegrinelli y Asoc., en el 2012, con el Fondo de Jubilaciones y Pensiones del Poder Judicial, al determinar el déficit actuarial en ¢4 millones de millones, ese año.

“En el caso de la metodología de balances actuariales se totaliza el déficit o superávit del fondo en colones actuales; mientras que en las proyecciones demográficas y financieras se presenta en colones nominales en cada año”, detalló Arias.

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