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Columna de Barraza

Más que nunca es cosa de atreverse

Actualizado el 29 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Buenos Aires

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¿La Libertadores 2014 romperá la hegemonía brasileña de los últimos cuatro años...? La encuesta fue lanzada por el sitio www.pasionlibertadores.com. El 58% piensa que esta vez habrá un campeón de otro país. El 42% opina que seguirán mandando los clubes argentinos y brasileños.

Ayer se dio la campana de largada de la edición 55° de la Copa. Oriente Petrolero y Nacional de Montevideo empataron en el estadio Tahuichi Aguilera. Luego jugaron, en México, Morelia e Independiente Santa Fe, en un partido que interesa especialmente, pues Morelia se ha reforzado mucho, encara este torneo con grandes aspiraciones y además presenta el jugador que, para este cronista, es el mejor de los 950 que arrancarán esta competencia: Jefferson Montero, el ecuatoriano que también puede ser figura en el Mundial.

Vale decirlo: ya no son las Copas de antes, cuando abundaban auténticas superestrellas en Suramérica. Hay más modestia en los apellidos. No obstante, la gloria que proporciona la Copa está por encima de nombres y circunstancias. “Es el torneo más codiciado por todos, no por el dinero ni porque permita jugar el Mundial de Clubes, es por la gloria de la Libertadores en sí misma. Es la consagración de cualquier club suramericano”, graficó Mario Gobbi, presidente de Corinthians. A propósito, después de décadas, no aparece en la grilla de participantes ningún equipo paulista: ni Corinthians ni Palmeiras ni San Pablo ni Santos. Raro.

En realidad no estarán presentes 16 de los 24 campeones de la historia: Independiente, Boca, River, Racing, Estudiantes, Argentinos Juniors, Inter de Porto Alegre, los cuatro paulistas antes mencionados, Vasco da Gama, Colo Colo, Once Caldas, Liga de Quito y Olimpia, que el año último fue subcampeón. Ocasión propicia para que haya monarca nuevo.

“En la Libertadores hay que ir paso a paso. A todos los que he escuchado decir que se preparan para ganar la Copa, no pasan la primera fase”, comentó, tajante, Gerardo Pelusso, entrenador de Nacional, el club récord en participaciones seguidas: jugará su decimosétimo torneo al hilo.

En parte coincidimos con Pelusso: hay que ir partido a partido. Y el gran secreto –más allá del plantel de cada uno– es jugar cada encuentro como una final. Solo así se llega al trono. Pero también hay que autogenerarse el clima, pensar de entrada en la corona, querer ganarla.

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Como le pasó a Corinthians o a Atlético Mineiro, hay instituciones grandes que necesitan ese golpe de gloria que los instale para siempre en la consideración internacional: Emelec es uno, Universidad de Chile otro, Cerro Porteño, San Lorenzo, Deportivo Cali, Santa Fe, Universitario de Lima, Sporting Cristal... Todos bendecidos por la gracia de la popularidad. Pero necesitados de ese toque divino que asegura la posteridad.

¿Quién puede ser campeón...? Un primer análisis, sin siquiera un partido jugado, postula como favoritos a Atlético Mineiro, Cruzeiro, San Lorenzo, Nacional de Medellín y el León de México. Los brasileños siguen siendo los de mayor poderío económico, aunque su fútbol ha dejado de ser mejor que el de sus vecinos. No juegan bien; son ganables. Y la devaluación del real les ha reducido la chequera. Están más austeros en las contrataciones.

Atlético renovó con Ronaldinho, conservó casi todo el plantel campeón del año anterior, sobre todo los pilares: el arquero Víctor, los zagueros Réver y Leonardo Silva y el goleador de la Selección: Jo. Es fuerte candidato y se presenta con un técnico bicampeón de la Copa: el conocido Paulo Autuori.

Cruzeiro ganó el torneo brasileño de punta a punta y con varias vueltas de ventaja, lo que induce a pensar que tiene poderío para intentar su tercera corona de América. San Lorenzo viene de consagrarse en la Argentina, ha sumado varios refuerzos importantes (uno de ellos, el goleador Blandi, de Boca) y contrató a Edgardo Bauza, técnico campeón con Liga de Quito, con el propósito de borrar la mancha que lo persigue desde hace medio siglo: es el único grande de Argentina que nunca levantó este trofeo. Por eso, las otras hinchadas se mofan diciéndoles: “San Lorenzo tiene más Papas que Copa Libertadores”. En referencia al Papa Francisco, claro.

Anoten un nombre sanlorencista, un chico rosarino de aún 18 años: Ángel Correa. Tiene todo para ser una estrella internacional: es habilísimo, potente, talentoso, explosivo, genera un tremendo desequilibrio en el área rival, le pega fuerte. Ya hay una docena de clubes de Europa haciendo fila para llevárselo. San Lorenzo lo ha convencido de quedarse con la zanahoria de ganar la Copa. Pero no pasa de este año: se irá.

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Nacional de Medellín es otro aspirante natural por su hegemonía en el fútbol colombiano, porque siempre presenta excelentes planteles y porque de tanto ganar en su país se autoimpone la obligación de ir por lo internacional. El León de México está sindicado como un equipo muy sólido y con altas pretensiones.

Habrá que ver si Lanús (un club muy sobriamente conducido) puede ratificar su producción de la Sudamericana. Si la U de Chile logra retornar a los tiempos de Sampaoli, cuando brillaba en el continente. Si Nacional o Peñarol son capaces de sus reverdecer sus historias mejores. Está Gremio, también, con su prosapia. Es una Copa para atreverse, más que nunca.

Por ahora son cábalas. Cuando ruede la pelota se hará más luz. Lo único seguro es que se abre de nuevo el juego de la pasión: la Copa.

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