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A falta de matador, que embista el toro

Actualizado el 22 de febrero de 2015 a las 12:00 am

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A falta de matador, que embista el toro

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A esta tarde no le sobran matadores en el Estadio Nacional. No es culpa del clásico: toreros como Alejandro Alpízar escasean en el fútbol y aparecen caprichosamente cada cierto tiempo. Anotador de siete goles en el gran duelo -cuatro a favor de la Liga; tres de Saprissa- intentará confirmar su maestría en una plaza de menor concurrencia, ante unos cuantos belemitas y un puñado de coronadeños.

Vistiendo la camiseta de Uruguay, pues el traje de luces ya le queda algo apretado, Alpízar no deja de sorprendernos. Su compresión del juego es aún mejor que su técnica (mucho decir para un jugador que remata bien, cabecea bien, la pasa pien, conduce bien...). Hoy corre menos, pero no se olvida de correr mejor; mejor que el Alpízar de unos años atrás; mejor que sus celadores. Un pique en corto, incluso un movimiento sigiloso con más inteligencia que derroche físico lo siguen dejando de cara al gol.

Una vez con la pelota a su merced, sabe que no es tiempo de lucirse con pases de muleta ni otros lujos taurinos. Se acomoda, remata sin tardanza y deja la carrera para el festejo. Me quito el sombrero y lo lanzo al ruedo.

Cumplida su faena, el Matador puede darse el lujo de una desafortunada frase como la del otro día: “en el fútbol no hay gordos ni flacos, sino buenos y malos”.

No habla muy bien de nuestro campeonato nacional, si bien en todo el mundo se han visto gorditos brillantes, con Ronaldo (el brasileño) como máximo exponente. ¡Jugadorazo! Hinchado como un balón era capaz de una genialidad, aunque su versión en plena forma era tres veces más letal.

Por supuesto que hay gordos y flacos. Mejor digamos: gordos, flacos y jugadores en forma (un flaco sin masa muscular también está en deuda). Eso lo debe tener claro un país que ocupa el puesto 13 en el ranquin mundial.

Alpízar también lo sabe-sin duda-. Sospecho que su declaración fue un simple “pase” de torero, eludiendo la embestida, la pregunta incómoda o la báscula.

Lo de goleador no se lo quita nadie. Sin duda, el clásico lo echa de menos. En su lugar, podrían lucirse los de lidia , al estilo de McDonald o Ariel Rodríguez, cuyo futbol de entrega y embestidas no es nada despreciable. A falta de “matador” -y aún con él- el coraje se aplaude.

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