Algunos pueden sentir más energía;para otros, resulta un fuerte distractor

Por: Irene Rodríguez 25 junio, 2014

El partido no era decisivo pues la clasificación a octavos de final ya estaba asegurada, pero el juego de ayer confirmaría a la Selección Nacional como la dueña del primer lugar en el llamado “grupo de la muerte”.

La tensión estaba en el ambiente y, por tercera vez en dos semanas, el país se paralizó en plena jornada laboral o de estudio para observar el juego.

Terminó el partido y el primer lugar estaba conquistado. Una mezcla de euforia y orgullo nacionalista nos invadió... y nos distrajo.

La emoción es tanta que no podemos hacer de igual forma las tareas que dejamos pendientes para ver el juego.

Un estudio de la Universidad de Valencia, en España, indica que, en una copa mundial, los hinchas pueden reaccionar de dos maneras: o tienen más energía y hacen mejor y más rápido su trabajo, o se distraen tanto que no logran realizar todas las tareas o las resuelven pobremente.

“Las emociones determinan cada una de nuestras actividades. No podemos controlar cómo nos sentimos, pero sí lo que hacemos ante ello”, comentó en un comunicado de prensa Almudena García, coordinadora del estudio.

“Aproveche esta energía para enfocarse en su trabajo y terminarlo pronto, así podrá dedicarse luego al fútbol”, añadió.

Actualmente, García trabaja en otro estudio sobre las emociones de los aficionados durante la Copa de Brasil 2014; sus resultados estarán disponibles a finales de año.

Volver a los deberes. Según la psicóloga costarricense Laura Moreira, el fútbol genera una euforia de masas, lo que hace más difícil controlar la situación, pues hay menos cabezas frías que nos regresen a la “normalidad” y nos impulsen a trabajar.

“Todos nos sentimos identificados y, por eso, es fácil desconcentrarnos. Esto apela a los sentimientos, al orgullo patrio”, agregó. Su consejo es que las personas tengan claro que, una vez terminado el partido, deben seguir trabajando.

Es bueno hacer una lista de todo lo que tenemos que hacer el día del juego y aprovechar cada momento, antes y después. El partido se acaba, pero los problemas y deberes no se van. Hay que saber tomar lo bueno del momento y seguir”, dijo.