Española abortó cuando tenía 25 años y hoy apoya a quienes enfrentan embarazo inesperado.

Por: Irene Rodríguez 15 diciembre, 2014
MARCELA BERTOZZI
MARCELA BERTOZZI

“Cuando estás con mujeres que enfrentan una situación de embarazo inesperado, o que han abortado, ves realidades que otros no ven. Por ejemplo, en España es muy común que te hablen jovencitas de 15 o 16 años que están embarazadas y quieren tener a sus hijos, pero sus padres las obligan a abortar”. También ves hombres que sí quieren hacerse cargo de esa criatura y piden tener su custodia en cuanto nazca, y ellas prefieren el aborto, cuando ese hijo en camino también es de ese hombre”.

Con estas palabras, Esperanza Puente narra lo que vive en su trabajo. Esta española labora con mujeres que enfrentan un embarazo que no buscaban, en condiciones de rechazo a ese hijo o que ya vivieron un aborto.

Hace más de 20 años, ella misma se sometió a un aborto; hoy, esa experiencia le sirve para apoyar a las mujeres.

Puente estuvo en Costa Rica la semana pasada y La Nación conversó con ella. Este es un extracto de lo que dijo.

¿Cómo definiría usted su trabajo con estas mujeres?

El aborto, en países donde es legal, como el mío (España), se vende como una solución rápida. A mí me la ofrecieron en 24 horas, pero nadie me dijo que podía haber grupos para apoyarme con mi embarazo, eso pude tomarlo, pero no lo sabía. La hipocresía con estos temas es muy grande. Te señalan si tienes un hijo; yo tuve a mi hijo a los 18 años en un pueblo pequeño y viví un infierno.

”Entonces se te ofrece la posibilidad de un aborto; así me pasó a mí a los 25 años, y lo tomé, pero después de eso nadie de los que te ayuda a sacarte un hijo se preocupa por ti.

”Ahí es donde nacen organizaciones como las nuestras, que buscan apoyar a esa mujer que está embarazada y no sabe qué hacer, que quiere tener un hijo y la obligan a abortar, o que ya abortó sin que así lo quisiera”.

¿Qué sucede con las mujeres que sí desean abortar?

Ninguna mujer aborta porque quiere. Nadie busca quedar embarazada para luego sacarse a un hijo. Uno no aborta una lechuga, aborta a un ser humano.

”La mujer que aborta es víctima de la sociedad hipócrita que te señala cuando quedas embarazada, que cuando estás en el centro de abortos te dice: ‘ya tendrás otro hijo’, pero una vez que abortas te da la espalda.

”No en todas se da igual; hay muchas que llevan una vida normal durante muchísimo tiempo. Nosotros atendemos mujeres que nos buscan incluso 20 años después de un aborto”.

¿Qué apoyo necesitan estas mujeres que abortaron?

Apoyo, un grupo de personas que estén dispuestas a acompañarlas y no a condenarlas. En el caso de quienes están pensando en un aborto, el que sepan que hay otras soluciones que podrían tener si tienen a su hijo.

”Y en quienes están siendo obligadas a un aborto, sobre todo si son menores, ayudarlas a luchar por ese bebé y porque su padre no esté por encima de ella y de su hijo; a veces es difícil con los sistemas legales, pero muchos jueces sí dan la razón a las niñas y ellas pueden llevar un embarazo normal y tener a su hijo”.