Por: Alejandra Vargas M. 19 noviembre, 2014
WAYNE QUILLIAM PARA LN
WAYNE QUILLIAM PARA LN

Sídney, Australia

Julia Marton Lefèvre es una mujer sonriente y con aplomo. Camina sin prisa y habla con todas las letras.

Como líder de la Unión Mundial para la Protección de la Naturaleza (UICN), sabe dimensionar los retos con los que se enfrentan los parques nacionales y otras áreas protegidas.

En la ciudad de Sídney, Australia, Marton apostó por entusiasmar a otros con que un mundo más conservado es posible.

También aseguró que la producción de energías limpias dentro de áreas protegidas es un tema controversial, pero el debate debe afrontarse y debe hacerse de la mano con las comunidades.

La Nación conversó con ella en el marco del Congreso Mundial de Parques Naturales, el cual se realiza esta semana en esta ciudad australiana.

¿Cuáles son los principales retos que afrontan hoy las áreas protegidas del mundo?

El primer gran reto para las áreas protegidas es asegurarse de que estas se tomen realmente en serio por el rol tan importante que ofrecen de proveer servicios ecosistémicos para el bienestar de las personas, en términos de agua, protección contra los desastres naturales, medicinas...

”El segundo reto es que, además de que existan áreas protegidas, entendamos que necesitamos que estas estén siendo excelentemente manejadas. Eso significa que no estén siendo dañadas por el acceso de muchos turistas, por crimen o actividades ilícitas o por incendios.

”Mi expectativa es que, después de este congreso, podamos lograr que se evalúen ambos retos (evaluación y administración de áreas protegidas) como igualmente importantes”.

”De modo que seamos capaces de crear y tener áreas bajo alguna categoría de manejo y, a la vez que seamos especialmente capaces de valorarlas. Desde esta visión es posible motivar el deseo de mejorar cada vez más la forma como las administramos para construir mejores oportunidades de manejo, organización y hasta financiamiento”.

¿No debería considerarse el cambio climático como un gran reto también?

Obviamente. Hay retos globales (como el cambio climático) que van a cambiar la forma como funcionan los ecosistemas. Todos sabemos eso, pero pienso que debido al cambio climático vamos a ser capaces de aprender más en términos de secuestro de carbono y cómo adaptarnos. Lo veo como una oportunidad.

”El otro asunto es que somos 7.000 millones de seres humanos y vamos a ser 9.000 millones de personas muy pronto. Entonces, la presión sobre las áreas protegidas será mucho más grande. Habrá muchas necesidades humanas crecientes y la protección competirá con esas necesidades. Hay que tenerlo muy claro”.

¿Es posible ser optimista sobre el futuro de la protección de los recursos naturales?

Por supuesto que sí, yo soy optimista. Como humanidad, finalmente entendimos estos enormes retos y somos ciertamente capaces de buscar soluciones.

”Es decir, los seres humanos fuimos a la Luna y detuvimos guerras. Es verdad que no siempre hemos sido muy inteligentes, pero somos y podemos serlo porque tenemos la capacidad.

”Creo que los años y las experiencias nos han empujado a entender que urge acción, que no hay demasiadas alternativas, que hay una necesidad imperiosa de cambiar nuestro comportamiento y, aun así, es posible vivir confortablemente”.

”Entendimos ya que hay que cambiar los recursos que utilizamos para generar energía. Durante años estuvimos quemando carbón porque queríamos desarrollarnos, pero no dimensionábamos que nos iba a costar tanto en términos ambientales. Ahora lo sabemos y ya no tenemos excusas para no hacer nada al respecto y apostar por alternativas.

”Creo que, cada vez, hay más gente dándose cuenta de esto, entre ellos China y Estados Unidos, ¡finalmente!

”Entonces sí, soy optimista. Soy optimista también por los diferentes niveles de entusiasmo que he visto en esta conferencia mundial”.

Australia anunció que financiaría la protección de especies en sus parques. ¿A eso se refiere con entusiasmo?

Claro. Hemos visto aquí países y organizaciones asumir compromisos fantásticos. Planes que son acciones, no palabras.

”Solo el primer día, la República de Gabón se comprometió a proteger el 23% de sus costas. También el presidente de Costa Rica (Luis Guillermo Solís) envió una carta al congreso mostrando su compromiso con la protección del ambiente y con fortalecer el Sistema Nacional de Áreas de Conservación de su país”.

”El primer ministro de Quebec (Philippe Couillard) se comprometió a proteger un área enorme de cerca de 600.000 kilómetros cuadrados. Es de verdad un área muy grande”.

¿Cree que la evolución del concepto de área protegida también contribuye a su cuidado?

Es así. Antes, las áreas protegidas se veían como algo aparte de lo demás, algo lejano e intocable. Ahora, muchas de esas áreas, o la mayoría, son hogar de personas que viven ahí, especialmente las comunidades indígenas y los pobladores de los alrededores.

”Ya no se piensa en los parques y las personas de forma tan separada como alguna vez se hizo. Ahora las áreas protegidas se ven cada vez más como parte de nuestras sociedades. Eso es parte de lo que está cambiando.

”Tenemos ya muchas distintas categorías de manejo que dan diferentes escenarios de conservación y aprovechamiento de recursos en esos sitios, adecuándose a cada escenario”.

Costa Rica analiza la posibilidad de generar electricidad con geotermia en áreas protegidas. ¿Cuál es su posición sobre la producción de energías limpias dentro de parques nacionales?

Depende de la categoría del área protegida. Nosotros, por definición, evitamos la realización de actividades industriales en los sitios que son considerados como patrimonio de la humanidad (como Isla del Coco).

”Sin embargo, si esa producción se puede hacer bien y, por ejemplo, utilizando bien el agua –en el caso de la energía hidroeléctrica–, sin que eso dañe los recursos naturales del área protegida, creo que podría y debe evaluarse. Hay formas de hacerlo sin causar daño”.

¿Cómo saber que no se causa daño? ¿Cómo medir el impacto de ese uso?

Es difícil, ciertamente. Es un tema controversial, pero no por eso hay que evadirlo.

”Más bien, es algo que hay que discutir. Hay que discutirlo con las comunidades para entender si, por ejemplo, no hay otras posibilidades de energía o si realmente es una buena posibilidad para ellos. Puede que no lo sea, hay que evaluar cada caso.

”Lo que se persigue en estos análisis es una relación ganar-ganar: gana la comunidad y también gana la naturaleza, pero también se gana en materia de satisfacer una necesidad humana de una manera óptima.

”La producción de energías limpias en áreas protegidas es tema que debe ser discutido, pero no solo en las altas esferas, sino con las comunidades locales.

”Pero sí, coincido en que en algunos sitios es un tema más político que técnico o científico”.