30 junio, 2015

Reikiavik, Islandia

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) le ordenó a Japón, en marzo del 2014, suspender su programa de caza de ballenas en la Antártida por no cumplir con los requisitos científicos
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) le ordenó a Japón, en marzo del 2014, suspender su programa de caza de ballenas en la Antártida por no cumplir con los requisitos científicos

Islandia comenzó esta semana la temporada 2015 de caza de ballenas, informaron las autoridades, en tanto centenares de miles de internautas firmaron una petición solicitando el cese de esta práctica.

Dos buques balleneros, Hvalur 8 y Hvalur 9, partieron el domingo según informó el director de la estación ballenera de Hvalfjördur, Gunnlaugur Gunnlaugsson. Añadiendo que el lunes al mediodía aún no habían capturado ningún cetáceo.

Desde que reanudara la caza en 2006, Islandia (al igual que Noruega) rechaza la moratoria de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) sobre la caza de ballenas con fines comerciales.

Tras la caza de 137 ejemplares de rorcual común (el segundo animal de mayor tamaño del mundo después de la ballena azul) en 2014, el gobierno decretó una cuota de 154 capturas en 2015. Los islandeses también cazan la ballena de Minke, una especie más pequeña, con una cuota de 229 para 2014-2015, muy superior al número de ejemplares arponeados (solamente 24 en 2014).

Una petición en protesta contra esta práctica superó las 800.000 firmas, o sea, el doble de la población islandesa, lanzada a través del sitio de cibermilitantismo Avaaz.org.

Específicamente apunta al gobierno de San Cristóbal y Nieves, llamando a este país de las Antillas a retirar el pabellón de conveniencia otorgado al Winter Bay, el buque de la empresa ballenera Hvalur que transporta la carne de ballena exportada por Islandia.

La demanda de esta carne ha disminuido en Islandia, al igual que en Japón, su principal cliente, en la medida de que la imagen de este producto es cada vez peor entre los consumidores.

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