6 septiembre, 2016

Washington

Tras recorrer 8.000 kilómetros, las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) del hemisferio sur se acercan a aguas costarricenses para parir y criar a sus ballenatos. Entre julio y octubre, estas ballenas se acercan al Parque Nacional Marino Ballena, ubicado en Osa, atraídas pos sus aguas cálidas y poco profundas. Su visita ha favorecido que comunidades, como bahía Ballena, apuesten al turismo de observación de cetáceos como motor de desarrollo. Esta es la crónica visual de un día dedicado a ver cetáceos.
Tras recorrer 8.000 kilómetros, las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) del hemisferio sur se acercan a aguas costarricenses para parir y criar a sus ballenatos. Entre julio y octubre, estas ballenas se acercan al Parque Nacional Marino Ballena, ubicado en Osa, atraídas pos sus aguas cálidas y poco profundas. Su visita ha favorecido que comunidades, como bahía Ballena, apuesten al turismo de observación de cetáceos como motor de desarrollo. Esta es la crónica visual de un día dedicado a ver cetáceos.

La mayoría de las poblaciones de ballenas jorobadas han sido retiradas de la lista de especies en peligro de extinción, en la que habían sido incluidas hace casi medio siglo cuando registraban un nivel históricamente bajo a causa de la caza.

Ese estatus, atribuido a los animales en peligro, no se justifica más para nueve de catorce poblaciones de cetáceos que existen en el mundo, decidió la Agencia americana oceánica y atmosférica (NOAA).

Sin embargo, cuatro poblaciones restantes son consideradas en peligro de desaparecer y una más ha sido rehabilitada en la lista de los animales amenazados.

"Esta decisión marca un verdadero suceso ecológico", señaló en un comunicado, Eileen Sobeck, administradora adjunta del servicio de pesca del NOAA.

"Las ballenas, entre las que están las jorobadas, juegan un rol muy importante dentro de nuestro sistema marino", agregó al señalar que haber seguido a estas poblaciones de manera independiente "permitió a la NOAA adaptar sus acercamientos de protección según las necesidades de cada una de ellas".

La caza comercial redujo notoriamente el número de ballenas con joroba, cuya población registró sus niveles más bajos en la década de 1960.

En 2015 la NOAA había propuesto retirar 10 de las 14 poblaciones de la lista de especies en peligro y abrir un periodo de consulta pública antes de que llegar a esta decisión.

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