Barack Obama firmó una ley que permite utilizar aquellos objetos recogidos en el espacio para fines comerciales.

 6 diciembre, 2015
Las rocas y otros objetos recolectados en el espacio, como los adquiridos por los robots lanzados al espacio, podrían ser comercializados.
Las rocas y otros objetos recolectados en el espacio, como los adquiridos por los robots lanzados al espacio, podrían ser comercializados.

Nueva York

Beber agua del espacio o llevar una joya de oro lunar dejarán de ser historias de ciencia ficción: Estados Unidos se prepara para cazar y comercializar tesoros cósmicos, al recibir una aprobación legal.

El presidente Barack Obama firmó a finales de noviembre una ley que autoriza por primera vez el uso comercial de las riquezas recogidas en los asteroides y la Luna.

Esta ley, bautizada como The US Commercial Space Launch Competitiveness Act o Space Act (Ley de competitividad comercial de los lanzamientos espaciales de EE. UU. o Ley del espacio), prevé que todo material encontrado por un estadounidense o una empresa del país en un asteroide o en la Luna le pertenece, explica a la AFP Jim Dustan, abogado especializado en propiedad intelectual de la firma Mobius Legal Group.

Estados Unidos rompe de esta manera con la idea generalmente compartida de que el espacio es de todos y debe ser explorado con fines científicos para el interés de la humanidad.

"Es el inicio de la segunda parte de la exploración espacial después de la era de prestigio nacional", anticipa Christopher Johnson, abogado en la ONG Secure World Foundation, que promueve la cooperación internacional para la gestión de la riqueza en el espacio.

Para un ciudadano promedio estadounidense, esta iniciativa se asemeja a una nueva versión épica de la conquista del Oeste, pero el costo exorbitante de un viaje al espacio debería disuadir a más de uno.

El Big Bang es para las empresas estadounidenses: los grandes grupos evalúan sus posibilidades, nuevos emprendimientos para la perforación y la explotación minera ya están impacientes.

Después de la aprobación de esta ley, las puertas para los inversionistas se abrirán más fácilmente, explican Meagan Crawford, de la firma Deep Space Industries (DSI), y Chris Lewicki, presidente de Planetary Resources.

La ley "nos permite construir nuestro plan de negocios, nuestros modelos económicos, con más certezas legales", dice Lewicki, cuya empresa fue fundada en 2012 por Larry Page, uno de los cofundadores de Google.

"Es absolutamente una gran victoria para nosotros (...). Ya no tenemos que trabajar muy duro para convencer a los inversores" porque "reduce sus riesgos y ellos no sentirán que están desperdiciando su dinero", agrega Crawford, cuya empresa prevé recaudar tres millones de dólares hasta febrero.

Como pioneros en el sector, estas dos "jóvenes promesas" aseguran que disponen de la tecnología para tratar de conquistar el nuevo "dorado espacial", rico en níquel, hierro, oro o platino que podrían ser destinados a sistemas antipolución.

— Planetary Resources (@PlanetaryRsrcs) diciembre 1, 2015

Estas riquezas serían, según los observadores, muy importantes para las actividades espaciales de este siglo como lo fueron los yacimientos de hierro en Minnesota para la industria automotriz de Estados Unidos.

Las primeras misiones de prospección deberían comenzar en 2017 y extenderse hasta 2019, según diferentes actores del mercado consultados por la AFP.

El objetivo será confirmar la información disponible sobre unos 1.500 asteroides de fácil acceso registrados por la NASA, de los cuales 10% poseen recursos minerales. El inicio de las extracciones está previsto para antes de 2020.

DSI y Planetary Resources quieren comenzar a explotar el agua, contenida en forma de glaciares en los asteroides cercanos a la Tierra, para aprovisionar las naves espaciales y combustibles a través del hidrógeno. Proyectan la construcción de una estación de servicio.

"El envío de dos toneladas de agua por año al espacio significa 100 millones de dólares. Si logramos explotar el agua en el lugar y alimentar las bases en órbita es una enorme oportunidad que se abre", destaca Lewicki.

DSI, que apuesta por la puesta en órbita de centrales de energía solar que alimenten a la Tierra, desarrolló máquinas espaciales de 25 kilos bautizadas "FireFlies" (luciérnagas) y sondas de 32 kilos "DragonFlies" (libélulas).

De su lado, Planetary Resources sostiene que sus telescopios espaciales en la órbita terrestre desde el año pasado ya detectaron asteroides prometedores y prevé lanzar una nave de exploración en la primavera boreal.

El mercado de explotación del "oro espacial" debería llegar a los 3.000 millones de dólares en los próximos 15 años, según estas dos firmas.

Además de la Estación Espacial Internacional (ISS) y la NASA, las dos empresas quieren conseguir clientes internacionales, pero para ello deberán hacer presión para que otros gobiernos adopten leyes similares a la "Space Act".

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