Su creador es un científico del Royal College of Arts de Londres

Por: Monserrath Vargas L. 31 julio, 2014
La hoja sintética está confeccionada con proteína de seda y cloroplastos, componentes de las plantas involucrados en la fotosíntesis.
La hoja sintética está confeccionada con proteína de seda y cloroplastos, componentes de las plantas involucrados en la fotosíntesis.

La humanidad ha conseguido viajar al espacio exterior, mejorar la expectativa de vida con grandes avances en el campo de la medicina y ahora, en un laboratorio, la ciencia ya crea hojas sintéticas capaces de producir oxígeno por sí mismas.

"Silk Leaf" u hoja de seda es el nombre del invento desarrollado por Julian Melchiorri, del Royal College of Arts de Londres, realizado en conjunto con la Universidad de Tufts, en un curso de diseño de ingeniería.

El joven confeccionó la hoja a base de la proteína de la seda y le adicionó cloroplastos extraídos de las plantas. Los cloroplastos juegan un papel primordial en la fotosíntesis en las plantas, pues ayudan a convertir la luz en energía química.

El experimento es capaz de absorber luz, agua y dióxido de carbono (CO2) y transformarlo en oxígeno.

"Extraje los cloroplastos de las células vegetales y los puse dentro de esta proteína de seda. Como resultado tengo el primer material fotosintético que está viviendo y respirando como lo hace una hoja", aseguró a De Zeen Magazine.

El experimento fue pensado para el espacio, manifestó Melchiorri a la misma publicación. "Las plantas no crecen en la gravedad cero. NASA está buscando diferentes formas de producir oxígeno para soportar viajes espaciales lejanos, para vivir en el espacio. Este material podría permitirnos explorar el espacio más allá de lo que ahora podemos".

El beneficio de esta pequeña fábrica de oxígeno se podría disfrutar también aquí en tierra, ubicando las hojas en los edificios y ambientes donde la gente vive y trabaja.

Sin embargo, el científico Wim Vermaas del Centro para Bioenergía y Fotosíntesis de la Universidad Estatal de Arizona manifestó a la publicación CityLab.com, que quizá fuera del planeta el proyecto no sería tan efectivo.

"Como la mayoría de las proteínas en el cloroplasto tienen que ser importadas, la vida de un cloroplasto aislado es necesariamente efímera. Por lo tanto, no sobreviviría el tiempo suficiente para ser útil para una misión espacial, me temo".