Sinónimo de luz y alegría, el amarillo es un tono que se puede usar en cualquier ambiente del hogar. El secreto para lograr el equilibrio está en combinarlo con otros colores

Por: Irene Traube G. 2 diciembre
El amarillo inyecta vivacidad, alegría y energía a los ambientes. Shutterstock
El amarillo inyecta vivacidad, alegría y energía a los ambientes. Shutterstock

Se asemeja a los rayos del sol y, por eso, irradia luz. Así es el amarillo, un tono que le aporta amplitud a cualquier espacio.

Aunque es un color que generalmente queda en el olvido cuando se trata de la decoración del hogar, se puede incorporar fácilmente a distintas áreas.

¿El objetivo de su uso? Inyectarle vivacidad, alegría y energía a los ambientes. Es por eso que, contrario a lo que se podría pensar, el amarillo se puede usar en distintos ambientes del hogar, ya sean áreas sociales, como la sala, o de descanso, como la habitación.

“El amarillo claro se puede utilizar en las paredes, los tonos medios de este color pueden ser representados en una o dos sillas de acento o cortinas para dar un toque vibrante y las tonalidades más oscuras se pueden usar en elementos decorativos como jarrones o cojines”, explicó Omanahe Castillo, directora de Diseño de la firma Style Design Interiors.

Un truco muy favorecedor en la decoración es pintar las paredes de amarillo en los espacios donde hay poca luz natural, pues esta manera se crea la ilusión óptica de mayor claridad y, por ende, de amplitud.

Para evitar caer en los excesos, es recomendable evitar usar el amarillo en grandes cantidades o proporciones en un mismo ambiente y, además, es aconsejable no no repetir el mismo tono en varios elementos dentro del mismo espacio.

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