Diversas miradas

La desconocida historia del PIB en Costa Rica

Diversas miradas lAS GRANDES CIFRAS ECONÓMICAS de un país NO SE CALCULAN DE FORMA INOCENTE

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      aparece en la inauguración de la planta eléctrica de Tibás, en 1956.José Figueres
aparece en la inauguración de la planta eléctrica de Tibás, en 1956.José Figueres ampliar

En 1934, Simon Kuznets (1901-1985), un economista estadounidense nacido en una familia judía de Bielorrusia, desarrolló el concepto de producto interno bruto (PIB) en un informe que presentó el Congreso de los Estados Unidos.

En la segunda mitad del siglo XX, el PIB se convirtió en un indicador fundamental de la actividad económica en todo el mundo ya que representa el valor de mercado de todos los bienes y servicios producidos en un país en un período específico. ¿Cuándo fue que los economistas costarricenses empezaron a utilizar este concepto?

Producto territorial bruto. Documentos conocidos sugieren que, todavía en la década de 1940, el PIB no era utilizado por quienes se ocupaban de la economía costarricense en esa época. De hecho, llama la atención que esté ausente en los estudios de Rodrigo Facio, uno de los líderes de la futura intelectualidad del Partido Liberación Nacional y más tarde rector de la Universidad de Costa Rica (UCR).

El PIB tampoco está presente en el Ideario costarricense , la célebre encuesta sobre la situación del país llevada a cabo por el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales (CEPN) en 1943.

Fue en el Banco Central de Costa Rica (BCCR), fundado en 1950, y en el Departamento de Investigaciones de la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales de la UCR donde, a mediados del siglo XX, empezaron a utilizarse los conceptos de producto territorial bruto (PTB) y de producto nacional bruto (PNB).

A diferencia del PIB, el PNB considera únicamente los bienes y servicios producidos por los ciudadanos de un país dado; con respecto al PTB, su definición no es clara actualmente ya que algunos economistas lo equiparan con el PIB y otros con el PNB. En todo caso, los cálculos realizados en el BCCR y en la UCR con esos indicadores arrojan resultados distintos, lo que sugiere que se usaron de manera diferente.

Las razones por las cuales en esa época los economistas prefirieron utilizar el PTB y el PNB en vez del PIB, deberían ser objeto de una futura investigación.

Sin embargo, es posible que la decisión de emplear estos conceptos se haya relacionado con el nacionalismo económico que prevalecía entonces, y que fue una de las características más sobresalientes del CEPN y de las políticas llevadas a cabo por la Junta Fundadora de la Segunda República (1948-1949) y por la primera administración de José Figueres (1953-1958).

Igualmente, a la preferencia por esos conceptos puede haber contribuido el libro Economics. An Introductory Analysis , publicado por Paul A. Samuelson en 1948, que se convirtió en una referencia básica para los economistas costarricenses de mediados del siglo XX.

En esa obra, el concepto empleado es el de PNB, utilizado por el gobierno de los Estados Unidos como indicador primario de la actividad económica en ese país hasta inicios de la década de 1990, cuando fue desplazado por el PIB.

El PIB se abre paso. Aunque el PTB y el PNB continuaron en uso en Costa Rica durante la década de 1960, el PIB comenzó a abrirse paso en ese decenio, especialmente en estudios realizados fuera de Costa Rica y que analizaban comparativamente las economías centroamericanas.

Tal vez dicho cambio haya sido una respuesta a que, para entonces, el nacionalismo económico había empezado a perder terreno, en buena medida como resultado de la inserción de Costa Rica al Mercado Común Centroamericano (MERCOMUN). En el curso de este proceso, la industria costarricense quedó rápidamente bajo el dominio del capital extranjero, sobre todo del proveniente de los Estados Unidos, al tiempo que empezaba a aumentar la deuda externa.

En la década de 1960, el BCCR todavía utilizaba predominantemente el PNB como indicador básico de la actividad económica del país. El empleo del PIB únicamente se consolidó a mediados del decenio de 1970, cuando el BCCR lo calculó por tipo de actividad económica a precios de 1966. Este esfuerzo pronto fue complementado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que en 1978 publicó sus Series históricas del crecimiento de América Latina .

A partir de entonces, esos cálculos se convirtieron en un referente básico para la investigación social en Costa Rica hasta que, en 1997, un estudio realizado en la UCR señaló que el PIB estaba subvaluado en alrededor de 27% debido a que los cálculos correspondientes tenían todavía como año de referencia 1966. Se procedió entonces a una actualización a partir de los datos de 1991, la que se utiliza actualmente.

PIB e historia. La mayoría de los investigadores utiliza el PIB en estudios referidos a los últimos veinte años, pero se trata de un indicador que es muy útil para el análisis histórico de la economía. Por tanto, no sorprende que algunos estudiosos se hayan interesado por actualizar los cálculos iniciales del PIB para el período que se extiende de 1950 hasta el presente.

Uno de los últimos esfuerzos de esa índole fue dado a conocer en el 2002 por Andrés Rodríguez-Clare, Manrique Sáenz y Alberto Trejos, quienes recalcularon las tasas de crecimiento anual del PIB para el lapso 1958-2000.

No obstante, la iniciativa más ambiciosa hasta ahora ha sido la emprendida por el académico británico Victor Bulmer-Thomas: en la década de 1980, calculó el PIB de los distintos países centroamericanos para el período 1920-1984. La serie que elaboró con respecto a Costa Rica podría ser revisada, hoy en día, no sólo con base en los nuevos cálculos correspondientes a los últimos sesenta años, sino también a partir de los resultados de las investigaciones en historia económica realizadas a partir de 1990.

De esos trabajos, cabe destacar, en particular, el excelente análisis de Ana Cecilia Román sobre las finanzas públicas costarricenses entre 1870 y 1948. Esta contribución, junto con otros estudios que examinan con fuentes y perspectivas nuevas diversas actividades económicas, proveen información muy útil no sólo para revisar las cifras de Bulmer-Thomas, sino también para considerar la posibilidad de extender el cálculo del PIB para los años anteriores a 1920.

Sin duda, el éxito actual del PIB como concepto económico está estrechamente vinculado con el ascenso de un capitalismo que, pese a su carácter global y corporativo, opera todavía con base en unidades geográficas de carácter nacional.

Lejos de ser invariables y neutrales, los conceptos económicos son también construcciones culturales que responden a condiciones históricas muy específicas.

Qué se mide, cómo se mide y por qué se mide de una forma y no de otra son preguntas estratégicas para determinar qué es lo que esos conceptos incorporan, qué excluyen o silencian, y cuáles son las corrientes teóricas e ideológicas con las que se identifican o en las que se sustentan.

Analizar cómo y por qué, entre 1950 y 1970, el PIB, el PNB y el PTB compitieron por la simpatía de los economistas y de otros científicos sociales costarricenses, y cómo –en el marco de esa competencia– teorías y métodos de investigación empezaron a ser renovados, son dos temas fascinantes que están a la espera de encontrar estudiosos interesados en investigarlos a fondo.

Reconstruir la historia del PIB permitiría no sólo conocer las debilidades y fortalezas –fácticas y metodológicas– de los cálculos elaborados en distintos períodos, sino las relaciones de poder y las visiones de mundo que los hicieron posibles.

EL AUTOR es hISTORIADOR Y MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS DE LA UCR.

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