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Jornadas de donación serán este y el próximo fin de semana

La solidaridad se trenza en 20 centímetros de cabello

Actualizado el 10 de octubre de 2015 a las 04:40 pm

Pelo será utilizado para confeccionar pelucas que se regalarán a pacientes en tratamiento de quimioterapia.

Iniciativa de la Fundación Ana Gabriela Ross y Walmart por el mes de la concientización sobre el cáncer de mama.

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Habían pasado pocos minutos y ya la fila se alargaba. Una a una, las mujeres iban colocándose una detrás de otra.

Al menos, a esa hora, todas las personas en fila eran mujeres. Unas venían de cerca, a otras les tomó más de una hora llegar. Habían chiquitas de escuela, muchachas de colegio y universitarias, madres con niños pequeños y adultas mayores.

Todas, absolutamente todas, tenían a alguien en mente cuando decidieron ponerse en cola.

"Vine de bastante largo para ayudar a las personas con cáncer, principalmente a los niños. Quizá porque conocí un caso, un primito mío, al que le daba mucha pena salir porque no tenía pelito", comentó Karen Jiménez, vecina de Desamparados, a quien le tomó una hora y media llegar al Walmart de Guadalupe para donar su hermosa cabellera negra.

Para Argentina Picado, con 74 años y vecina de San Francisco de Heredia, esta es la cuarta vez que dona su cabello. Siempre lo hace pensando en su mamá, quien padeció de cáncer de pulmón porque inhalaba el humo del fogón de leña donde cocinaba.

Los aplausos interrumpieron la conversación con Picado. María Celeste Leandro, con apenas siete años, había dejado su largo cabello en las manos del estilista Giovanni Porras porque simplemente quería ayudar. Su sonrisa motivó a quienes seguían en la fila.

Este sábado, en el Walmart de Guadalupe, decenas de mujeres se apersonaron a donar su cabello para que con este se confeccionen pelucas que posteriormente se regalarán a pacientes que, como consecuencia del tratamiento de quimioterapia, pierden el pelo.

LEA: Solidarícese donando su cabello

Con motivo del mes dedicado a la concientización sobre el cáncer de mama, los supermercados Walmart se unieron a la Fundación Ana Gabriela Ross en estas jornadas de donación. En total se realizarán ocho.

La primeras dos fueron hoy en Guadalupe y Tibás. Se prevé otras dos para mañana domingo: una ocurrirá en Cartago (10 a. m.) y otra será en Curridabat (3 p. m.).

Las últimas cuatro tendrán lugar el próximo fin de semana. El 17 de octubre serán en San Sebastián (10 a. m.) y Escazú (3 p. m.), mientras que el 18 de octubre se realizarán en Heredia (10 a. m.) y Alajuela (3 p. m.).

Esta campaña de donación de cabello se acompaña de charlas informativas que buscan prevenir esta enfermedad y enseñar a las personas a detectarla de manera temprana. "La idea también es que las personas puedan evacuar sus dudas", comentó Mariela Pacheco de Walmart.

También se venden artículos alusivos a la fundación y al "mes rosa" para así recaudar fondos que permitan seguir apoyando a las pacientes y sus familiares. A la fecha, la fundación brinda apoyo gratuito a más de 11.000 personas afectadas por el cáncer de mama, enfermedad que constituye la principal causa de muerte en mujeres a nivel mundial.

Según estadísticas del Ministerio de Salud (2009), la incidencia de cáncer de mama en el país se ha incrementado un 30% en los últimos 10 años.

En la mayoría de los casos, el cáncer se trata con quimioterapia. Si bien este tratamiento está dirigido a aniquilar las células cancerosas, muchas veces las células sanas terminan también afectadas. Ejemplo de ello son las células que generan el folículo capilar, ya que resultan especialmente sensibles a este medicamento y por eso, durante el proceso, los pacientes pierden su cabello, las cejas y las pestañas.

"El impacto psicológico de perder el cabello es bien fuerte en las pacientes con cáncer que han recibido quimioterapia. El cabello es un símbolo de feminidad y verse al espejo sin él, pues es algo muy duro", explicó Mirellis Rubio, médica voluntaria de la Fundación Ana Gabriela Ross.

Muchas mujeres, en solidaridad con sus amigas y familiares diagnosticadas con cáncer, deciden cortarse el cabello en muestra de apoyo a su ser querido.

Esa solidaridad, incluso, lleva a muchas a levantarse un sábado temprano, hacer una fila de 40 minutos y someterse a la voluntad de la tijera en apoyo a una persona extraña.

"Ayer vimos en las noticias que hoy había donación de cabello. Tanto a mi hija menor como a mí se nos conmovió el corazón de pensar en la cantidad de personas que la pasan mal al verse sin pelo y por eso decidimos donar nuestro cabello para que esas personas tengan un poquito de felicidad durante el tratamiento de su enfermedad", dijo Maureen Benavides, vecina de Moravia y madre de María Celeste.

Ese es el espíritu que mueve a la Fundación Ana Gabriela Ross a regalar pelucas. "Esto para que la persona, cuando se vea al espejo, se vea linda y le sea más fácil sobrellevar este proceso tan duro", manifestó Rubio.

"Es que todas estamos expuestas. Ya tan solo por nacer mujer, todas estamos expuestas a padecer cáncer de mama. Por eso, todas tenemos que ponernos la mano en el corazón y ser solidaridas con este tipo de causa", agregó la doctora.

Llegó mi turno. Porras tardó menos de un minuto en cortar una cola de caballo de 20 centímetros de largo. De hecho, se necesitan 15 colas o trenzas de ese tamaño para confeccionar una peluca.

Los requisitos para realizar la donación son sencillos: se pide una cola de caballo o trenza cuyo largo mínimo sea de 20 centímetros, el cabello debe estar limpio y seco.

Los cabellos teñidos o tratados con permanente se pueden donar, no así el decolorado con rayitos o reflejos. Tampoco se puede cabello trenzado como rasta o dreadlocks, tampoco las extensiones o pelo sintético.

Las personas pueden cortarse ahí mismo el cabello o llevarlo en una bolsa plástica para entregárselo a una de las voluntarias de la fundación.

Porras me enseñó la cola de caballo antes de introducirla en una bolsa plástica. Es imposible no esbozar una sonrisa. Se siente bien, la verdad.

Es que todas, absolutamente todas, teníamos a alguien en mente cuando decidimos ponernos en fila. Yo, por ejemplo, pensaba en mi mamá.

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