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Escenario de pugna entre carteles

Miedo atenaza a la gente de Iguala, México

Actualizado el 12 de octubre de 2014 a las 12:00 am

Población ha sido víctima de alianza entre policía corrupta y crimen organizado

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Miedo atenaza a la gente de Iguala, México

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Iguala, México. AFP. Iguala, una ciudad tomada por fuerzas federales mexicanas después de la desaparición de 43 estudiantes hace 15 días, no logra desembarazarse del temor que ha sufrido entre una policía corrupta y varios carteles peleándose a muerte.

La búsqueda de cuerpos continuaba ayer en cuatro nuevas fosas clandestinas halladas en Iguala (sur del país), donde se cree que fueron enterrados algunos de los estudiantes desaparecidos desde la noche del 26 de setiembre, cuando fueron brutalmente atacados por policías locales y sicarios.

Muy cerca de allí fueron halladas el 4 de octubre otras cinco fosas con 28 cadáveres calcinados que siguen siendo analizados.

Vecinos de la zona montañosa donde trabajan los peritos hace años que no salen de sus casas por la noche, debido al terror que le tenían a los criminales que irrumpían allí en sus camionetas para deshacerse de sus víctimas.

A veces se oían “gritos de hombres; bien feo. La otra vez, clarito se oía una persona; parecía que lo estaban mochando (amputando) con machetes, y también se escuchaban las risas de otros dos”, relata a la AFP Beto García.

Desde las rendijas de su ventana, el campesino dice que alcanzaba a ver fogatas y luces de linternas en la montaña, donde los narcos plantan marihuana.

“La semana pasada hubo una balacera. Yo salgo de noche y me da miedo que un día me toque”, confiesa Juana Martínez, estudiante de 16 años, al caminar frente al operativo militar que impide el paso al lugar donde están los peritos.

Vecinos de Iguala observan a policías que escoltan a peritos forenses que buscan cuerpos en cuatro nuevas fosas clandestinas.  | CAFP
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Vecinos de Iguala observan a policías que escoltan a peritos forenses que buscan cuerpos en cuatro nuevas fosas clandestinas. | CAFP

Iguala, situada a 200 km de Ciudad de México, es una zona en disputa por varios carteles del narcotráfico, al igual que el resto del convulso estado de Guerrero.

A uno de ellos, Guerreros Unidos , se le acusa de contar con el apoyo del Gobierno local y de colaborar con los agentes municipales en las balaceras contra los estudiantes, que dejaron seis muertos.

Antes de este crimen, que tiene conmocionado a México, en Iguala (140.000 habitantes) ya se habían encontrado una treintena de cadáveres en fosas este año.

Los agentes de Iguala eran vistos como socios del crimen organizado y fueron relevados por el cuerpo federal de Gendarmería.

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Testigos aseguran haber visto cómo decenas de estudiantes eran transportados en patrullas policiales antes de desaparecer.

La Fiscalía federal asegura que los Guerreros Unidos, traficantes de amapola y marihuana hacia Estados Unidos, especialmente Chicago, eran hasta hace poco un grupo con escaso poder que peleaba por el territorio con los carteles Los Rojos y La Familia.

Hoy “vemos una asociación con algunos funcionarios municipales” que hizo que “crecieran en posibilidades”, dijo esta semana el fiscal Jesús Murillo Karam.

El Gobierno quiere interrogar al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, pero ambos huyeron dos días después de las desapariciones.

El edil está acusado desde hace un año de homicidio mientras su esposa, María de los Ángeles Pineda, tiene varios hermanos narcotraficantes.

Pineda fue acusada en un reporte de inteligencia de ordenar al director de Seguridad Pública que reprimiera a los estudiantes de la combativa escuela rural de Magisterio de Ayotzinapa, temiendo que interrumpieran un discurso que debía pronunciar ese día.

Los jóvenes, la mayoría de entre 18 y 21 años, estaban recaudando fondos en Iguala y se habían apoderado de varios autobuses para que les regresaran a Ayotzinapa cuando ocurrieron los ataques.

Salomón Pineda, uno de los hermanos narcotraficantes de la esposa del alcalde, está entre los cerca de 40 detenidos y confesó haber enterrado a estudiantes en las últimas fosas halladas.

Los trabajos de la Fiscalía general para identificar a los cadáveres avanzan lentamente.

Por su parte, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, dijo el sábado que “algunos de los cuerpos, de acuerdo a los avances que se llevan de los peritajes en materia forense, no corresponden a los jóvenes de Ayotzinapa”.

Aguirre, fuertemente criticado por este crimen y por no haber frenado la violencia en su región, no aclaró de cuántos cadáveres ya se tiene información ni si, entre ese total, hay jóvenes.

La Fiscalía ha estimado que el martes o miércoles podrá anunciar al menos la primera identificación de un cadáver.

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